jueves, 17 de noviembre de 2016

Capítulo 1

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BARNEVELD
CAPÍTULO 1: EMPEZAR DE CERO




BARNEVELD, HOLANDA



EXT. / CEMENTERIO / DÍA

Es un día gris y lluvioso en Barneveld, una bella localidad de alrededor de cincuenta mil habitantes situada en el interior de Holanda, a unos cien kilómetros de la capital, Amsterdam. En el campo santo se celebra el funeral y entierro por el alma de Hans Muink, el marido de Giselle. Al sepelio asisten su viuda y su hija Paula, así como la familia de Giselle, sus padres Gerard y Sofie, su hermano Frederick y su mejor amiga Rebekka. Ante decenas de personas el féretro desciende a tierra lentamente mientras Giselle y su hija lloran desconsoladas. Dos enterradores van terminando de realizar su labor.

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Giselle: ¿Por qué la vida es tan injusta, papá, por qué? Hans tenía un futuro por delante, acabábamos de alquilar una casa, tenía un nuevo trabajo… Y ahora, todo se acabó, todo.

Gerard: Cálmate hija, yo sé que es muy duro por lo que tanto la niña como tú están pasando pero tienes que ser fuerte por Paula. Ella te necesita ahora más que nunca.

Sofie: Tu padre tiene razón Giselle, tienes que seguir adelante.

Giselle: Maldito accidente… ¡Maldito, maldito y mil veces maldito!! Si no hubiera tomado el coche como yo le dije. (En lágrimas) Estaba lloviendo mucho ayer, se lo dije… y como siempre, nunca me hacía caso…

Paula: No llores mamá… (Se abraza a Giselle)

Rebekka: Tranquila, amiga, tienes que ser fuerte, haz caso a tu madre. (Sonríe triste)

Giselle: Lo sé, Rebekka pero… me siento hundida. Sola…

Sofie: No estás sola hija, nos tienes a nosotros, a tu familia.

Frederick: ¿Han pensado lo que les dijimos? Deberían quedarse a vivir con nosotros aquí en Barneveld, hermanita, en la granja hay sitio para ustedes de sobra.

Giselle: Lo sé, pero será algo temporal, mientras encuentro trabajo y busco alguna casa para vivir. No quiero ser una molestia en casa, hermano.

Gerard: No digas tonterías. La niña y tú jamás molestarían en casa. Escúchame hija… Ahora es mejor que Paula y tú vivan con nosotros, el tiempo dirá.

Sofie: Vámonos. Está arreciando la lluvia, cariño. Ven con la abuela. (Tomando de la mano a Paula, con ellas también se va Gerard)

Paula: Hace frío, abuelito.

Gerard: Enseguida estaremos en casa. La abuela les ha preparado un cuarto en la planta de arriba para ustedes dos. Esperamos les guste.

Sofie: Allí dormía tu mamá cuando era como tú. (Sonríe)

Giselle: Dios mío… Hans… ¿Qué vamos a hacer ahora sin ti, mi amor? ¿Qué va a ser de nosotras? (Llorando)

Frederick: Vamos, Giselle. Papá y mamá ya se han marchado a por el coche con Paula.


INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE ALBERT / DÍA
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A las afueras de Barneveld, en una importante fábrica de queso de la localidad, Albert, el gerente de compras, conversa con su esposa y a la vez empleada de la empresa, Marlene. Ella de pie, frente a su escritorio, él sentado a su mesa revisando unos documentos.

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Marlene: Ay mi amor, deberíamos tomarnos unas vacaciones. Estoy harta de tanto trabajar y trabajar…

Albert: Ahora no puedo tomarme unas vacaciones, mi amor, tengo mucho trabajo. Hay mucho que hacer en la fábrica. Tenemos un gran pedido que enviar la semana que viene a Estados Unidos y…

Marlene: Sólo piensas en el trabajo y en la dichosa fábrica de queso, nunca tienes tiempo para mí.

Albert: Eso no es verdad y lo sabes… Es más. Me dijiste que querías ser madre y ya estamos en ello.

Marlene: Si pues si apenas me tocas, no sé como me voy a quedar embarazada como no sea como la Virgen María… (Con sarcasmo)

Albert: Marlene, por favor… (Se levanta de la silla y se acerca a ella, la abraza) Te prometo que después de navidad nos iremos unos días a España, a las islas Canarias. ¿Te parece? (Sonríe) Allá dicen que siempre hace buen tiempo.

Marlene: ¿De veras, mi amor? ¿Lo prometes?

Albert: Lo prometo…

Marlene: Ay, quisiera conocer Tenerife, me han dicho que es una isla preciosa.

Albert: Pues a Tenerife… donde tu quieras. (Se besan) Te amo.

Marlene: Y yo a ti mi vida… (Sonríe falsa pensando: Si supieras que me casé contigo por la fábrica y el dinero de tu madre…)

GRANJA WOLDMAN
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INT. / CASA, COCINA / DÍA

Ya es por la tarde. En la cocina, Giselle y su hija Paula conversan con Gerard, Sofie y Frederick.

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Sofie: ¿Quieren comer algo? Imagino tendrán hambre.

Giselle: No mamá, gracias. No tengo apetito.

Paula: Yo si abuela. ¿Podría tomar un vaso de leche con galletas?

Sofie: Claro cariño, lo que quieras, ahora mismo te lo preparo.

Gerard: Bueno, tu hermano y yo nos vamos, tenemos trabajo en la granja. Es hora de ordeñar las vacas.

Frederick: Papá, mañana viene el veterinario a lo de las vacunas. Dijo que estaría aquí sobre las once de la mañana.

Paula: Tío Frederick. ¿Puedo ir luego a ver los terneritos? (Sonríe)

Frederick: Claro, princesa. Mira, es más ven conmigo ahora y te enseño. Ayer nacieron dos terneritas más bonitas… Son gemelas.

Paula: ¿En serio? (Sonríe) ¡Ya quiero verlas!!! ¿Y cuantas vacas tienen, tío Frederick?

Frederick: Unas… ciento treinta.

Paula: ¡Hala, cuantas!!! (Ilusionada)

Mientras Paula, Frederick y Gerard salen de la casa, Sofie se queda preparando  la merienda de su nieta. Giselle mira por la ventana, la lluvia sigue sin dejar de caer incesantemente sobre los verdes campos holandeses. Estamos en otoño y el clima es fresco y desapacible estos días pero por la mente de Giselle se suceden los pensamientos de soledad y tristeza por la pérdida de su marido.

Sofie: ¿En qué piensas, hija? Estás muy callada.

Giselle: A Hans le encantaba este lugar, el pueblo, la gente, el paisaje, todo… No sé si sea capaz de volver a vivir aquí sin él, mamá.

Sofie: Necesitas tiempo para recuperarte, el tiempo lo cura todo. Te prepararé una taza de café bien caliente. Siéntate cariño, pon la tele si quieres mientras.


INT. / CASA DE JOHAN, DORMITORIO / DÍA
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En casa de Johan, el alcalde del pueblo, Marlene está con él en la cama después de haber hecho el amor. La villana le acaricia el torso mientras Johan enciende un cigarrillo.

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Johan: ¿Entonces el idiota de Albert sigue sin sospechar nada de lo nuestro, preciosa?

Marlene: Nada, mi amor. No te preocupes, puedes estar tranquilo por eso.

Johan: Sigo sin entender como puedes seguir casada con él sólo por su dinero, por la dichosa fábrica.

Marlene: Pero a quien amo es a ti, y lo sabes, Johan. (Se besan)

Johan: Sólo digo… pero en fin, tú sabrás lo que haces. ¿Qué hay de la vieja?

Marlene: Eveline y yo somos grandes amigas, jamás desconfiaría de mí, para ella soy su intachable y ecudadísima nuera.

Johan: Jajaja. Veo que tus dotes de actriz han surtido efecto con la suegra.

Marlene: Esa momia tiene mucho dinero y el día que estire la pata yo será la dueña de la fábrica y de toda su fortuna. Pero para ello necesito tener un hijo de Albert.

Johan: ¿Un hijo? ¿Albert y tú planean tener un bebé?

Marlene: Albert es estéril, no puede tener hijos. Esta mañana llegaron los resultados de unos exámenes que se hizo la semana pasada en una clínica de Amsterdam, pero destruí esos papeles.

Johan: ¿Qué? ¿No puede tener hijos?

Marlene: No, así que tú vas a ser el padre de mi hijo, piénsalo, si me quedo embarazada el bebé sería algún día heredero de la fábrica y de la casa de la vieja.

Johan: Bien pensado… Será mejor que nos pongamos a practicar más entonces. (Se besan)

Marlene: Jajaja. Sabía que te encantaría la idea, Johan. (Ambos siguen besándose y vuelven a tener relaciones sexuales)

INT. / CASA BRUNNER, COMEDOR / NOCHE
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Sentados al a mesa, Albert y su madre, doña Eveline, degustan de la cena mientras son atendidos por la criada, una mujer mulata de unos sesenta años de edad.

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Eveline: ¿Dónde está Marlene, hijo? Creí que tu esposa nos acompañaría a cenar.

Albert: Marlene me dijo que iba a salir de compras con una amiga y que llegaría tarde. Creo que han ido a un centro comercial y luego al cine.

Eveline: Deberías haberla acompañado tú. No me gusta que la tengas tan abandonada, Albert. Una cosa es que te tomes en serio el trabajo en la fábrica y otra que…

Albert: Mamá, por favor, no empieces otra vez con lo mismo. Cuando papá murió le prometí que yo personalmente llevaría el negocio y no pienso dejar que la empresa se vaya a pique por andar por ahí perdiendo el tiempo en diversiones estúpidas.

Eveline: Está bien Albert pero yo solamente digo que… Bueno, si realmente quieren tener ese bebé pues… deberían pasar más tiempo juntos, salir, viajar… disfrutar de la vida, hijo.

Albert: No quiero hablar más del tema, mamá. Mañana tengo que madrugar, tengo una reunión muy importante con unos compradores de Portugal. Con permiso. (Terminando de cenar, se marcha)

Eveline: Qué carácter… ¿Qué mosca le habrá picado hoy?


INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO DE ALBERT Y MARLENE / NOCHE

Albert está llorando sentado en su cama, el chico tiene entre sus manos un papel, una copia que el médico de la clínica de Amsterdam le envió por email esa misma tarde. En ella Albert ha descubierto que es estéril y que no puede tener hijos biológicos. Albert se derrumba llorando en la soledad de su dormitorio.

Albert: Dios mío… ¿Por qué? ¿Por qué a mí? Nunca voy a poder ser padre, nunca… ¿Cómo le voy a decir esto a Marlene… a mi madre? Esto no me puede estar pasando… no… (Llorando)

Acto seguido nuestro protagonista guarda el papel al fondo de un cajón de su mesilla de noche, bajo docenas de calcetines. Albert se levanta de la cama y va al cuarto de baño para ducharse y ponerse el pijama. Su esposa Marlene llega a la casa y entra en la habitación.

Marlene: ¿Albert, mi amor? Ya estoy en casa, siento haber tardado tanto pero la película duró hasta las tantas y… ¿Albert?

Desde el baño se escucha la voz de su marido.

Albert: Estoy en el baño, enseguida salgo, mi amor.

Marlene: Está bien, mi vida. Voy a cambiarme y a acostarme, estoy agotada. (Se quita los pendientes mirándose a un espejo)

Albert: OK.

AL DÍA SIGUIENTE
GRANJA WOLDMAN
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INT. / CASA, HABITACIÓN DE PAULA / DÍA

Es sábado. De mañana temprano, Paula se despierta y abre la ventana de la habitación. La niña observa el paisaje. Hace sol, la reciente lluvia aún brilla en los verdes prados y en los campos de maíz forrajero. Desde la ventana del piso de arriba de la bonita casa, Paula ve como su abuelo Gerard y su tío Frederick trabajan en la granja. 

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Mientras Gerard termina de limpiar con una manguera de agua el patio anexo a la sala de ordeño, Frederick carga con la pala del tractor unas pacas de ensilado de pasto para alimentar a los novillos y las vacas. El día a día de una granja lechera holandesa. La niña sonríe apoyada en el alféizar de la ventana. En ese momento, en la otra cama del cuarto, su madre Giselle se despierta aún somnolienta.

Paula: Buenos días, mami. (Sonríe dulce)

Giselle: Buenos días… ¿Qué haces con la ventana abierta? Hace fresco, cariño.

Paula: Nada, admirando el paisaje. Me encanta esto, es tan bonito, nada que ver con Rotterdam.

Giselle: La verdad que sí, mi amor. (Se asoma con ella a la ventana) Es precioso… A tu papá le encantaba este pueblo. ¿Sabes? El vivía en aquella granja de allí, la ves… Aquella a lo lejos. (Le indica con la mano)

Paula: ¿Y qué pasó con ella, ya no era suya?

Giselle: Tus abuelos murieron cuando él tenía veinticinco años, no pudo pagar las deudas de su padre y tuvo que venderla pero siempre echó de menos la vida aquí. De hecho aquí fue donde nos conocimos. Creo que nunca te lo había contado.

Paula: Le echo mucho de menos… (Triste)

Giselle: Yo también mi vida… Ven, vamos a asearnos y a bajar a desayunar. A todo esto… ¿Qué hora es?

Paula: Casi las diez.

Giselle: ¿Quéee? Ay Dios mío… ¡Tú abuela me va a matar!!

Paula: Jajaja.

Madre e hija van al cuarto de baño a toda prisa. En ese momento un halo de luz blanca aparece en la soledad del cuarto, escuchamos música incidental, frente a un gran espejo de pared comienza a reflejarse dicha luz. Son segundos de tensión e intriga, la luz comienza a tomar forma, una forma humana.




En instantes se aprecia la silueta de un hombre vestido totalmente de blanco. Y finalmente, en el reflejo del espejo se ve su rostro. Es Hans (Actuación especial: Jesse Lee Soffer) el difunto marido de Giselle que ha vuelto del más allá por el túnel de luz en forma de espíritu errante. 

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Hans sonríe y vuelve a esfumarse en su halo de luz. Su alma aún permanece en la Tierra. ¿Pero por qué?


EXT. / GALLINERO / DÍA

Sofie está recogiendo los huevos del gallinero, en ese momento se le acerca su marido Gerard.

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Gerard: Frederick y yo vamos a atender al veterinario. Cualquier cosa estamos en los corrales de atrás. (Se marcha)

Sofie: Ok, Gerard. Yo voy para la casa, imagino que Giselle y la niña ya estarán despiertas. (Se va)

INT. / CASA, COCINA / DÍA

Giselle y su madre están hablando.

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Sofie: Hoy es sábado, hija. ¿Vas a llevar currículums a Barneveld?

Giselle: Necesito encontrar pronto un empleo, Paula y yo no queremos ser una carga.

Sofie: No digas tonterías. Está bien, si quieres ir a buscar trabajo ve, yo me ocupo de cuidar a la niña, no te preocupes por eso.

Giselle: Tomaré el coche de papá. ¿No le importará verdad?

Sofie: No, tu ve tranquila. Ojalá tengas suerte. (Sonríe)

Giselle: Volveré para la hora de la comida. Hasta luego. (Tomando su bolso se va)

INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE ALBERT / DÍA

Albert y su amigo Johan están conversando sobre futuras ventas. Ambos charlan mientras se toman un par de tazas de café sentados frente a frente, escritorio por medio.

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Johan: El envío a Nueva York sale el puerto de Rotterdam el próximo viernes, Albert.

Albert: Perfecto, eso ya está listo. Ahora hay otra importante venta a los chinos. Quieren cincuenta mil quesos Gouda, ochenta mil Edam y veinte mil de otras variedades. El pedido debe salir para China antes de navidad.

Johan: Veo que las cosas van bien, mejor que nunca, diría yo.

Albert: Somos la empresa quesera más importante de la región. Mi madre quiere abrir otra delegación en Groningen el año que viene.

Johan: Oye, cambiando de tema… ¿Cómo van Marlene y tú con lo del bebé? Tu esposa me lo ha comentado esta mañana en las oficinas.

Albert: Pues… pues… ahí vamos… ¿Por qué? (Nervioso)

Johan: Bueno, ya hace tiempo que llevan queriendo tener hijos y nada que llegan. ¿Qué te han dicho en la clínica? ¿Ya te dieron los análisis?

Albert: No, aún no, pero estoy seguro que todo estará bien. Oye. ¿Te apetece si quedamos más tarde a comer para ultimar los detalles sobre lo de China?

Johan: Está bien, a la una en el restaurante italiano de la Calle Deventer. ¿Te parece bien?

Albert: Perfecto…

Johan: Debo irme, tengo trabajo. Voy a supervisar las nóminas, hoy es día de paga a los empleados de la fábrica. (Se marcha)

Albert: Nos vemos más tarde, Johan.

Poco después Albert sigue trabajando mirando a la pantalla de su laptop, sentado a su mesa. Nuestro protagonista revisa facturas, ventas de queso, yogures… compras de leche a los ganaderos de la zona, etc… En ese momento tocan a la puerta.

Albert: Adelante…

En ese instante la puerta del despacho se abre y entra una joven muy guapa y bien vestida, Giselle. Albert alza la vista de la pantalla de su laptop y la ve. Ella sonríe dulce.

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Giselle: Bue… buenos días. Disculpe que le moleste pero… bueno yo…

Albert: ¿Quién es usted? ¿Qué desea?

Giselle: Soy amiga de Rebekka, su secretaria. Ella me dijo que estaban buscando empleados para la fábrica y vine a dejar mi currículum por si les interese.

Albert: Está bien, déjelo sobre mi mesa. (Sigue mirando al laptop y tecleando datos)

Giselle: Puedo hacer cualquier trabajo, administrativa, secretaria, contable… Estudie Administración de empresas en la universidad pero hace tiempo que no ejerzo.

Albert: OK… (Sigue trabajando, sin mirarla)

Giselle: Y bueno… este… el caso es que necesito encontrar trabajo pronto. Mi esposo murió recientemente y mi hija y yo…

Albert: Disculpe pero tengo mucho trabajo, cuando pueda revisaré su currículum y si surge alguna vacante acorde a su perfil, le prometo que la llamaremos. ¿Sí? (Sonríe mirándola ahora)

Giselle: Pue.. puedo hacer cualquier cosa, incluso trabajar en fábrica haciendo queso, mantequilla, yogures… lo que sea, de verdad.

Albert: Ok… disculpe, no quiero parecer grosero pero es que tengo mucho trabajo y… Bueno… ¿Usted me entiende, verdad?

Giselle: Sí, sí, lo siento, que tonta soy… perdone. Bueno pues ahí le dejo mi currículum, muchas gracias señor…

Albert: Brunner, Albert Brunner. (Sonríe amable)

Giselle: Encantada de conocerle señor Brunner, me llamo Giselle. (Sonríe) Bueno pues ya me voy, con… con permiso. (Se marcha cerrando la puerta tras de si)

Albert: Que mujer tan rara… (Sonríe y sigue su trabajo en el laptop)

EXT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, PARKING / DÍA

Giselle sube a su coche, bueno el coche prestado por su padre Gerard, y seguidamente arranca el vehículo. La joven gira el volante hacia la derecha para salir de su plaza de aparcamiento rumbo a la carretera, justo en ese momento viene de frente otro coche rojo, más elegante y bonito que el suyo, conducido por nada más y nada menos que Marlene. 

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Ambas mujeres están a punto de chocar. Giselle pisa bruscamente el freno, Marlene hace lo mismo y baja del auto visiblemente indignada, furiosa y malhumorada. La villana se acerca al coche de Giselle.

Marlene: ¿Se puede saber que te pasa, estúpida? ¿Qué estás ciega o qué, imbécil? Yo tenía preferencia.

Giselle: Disculpe, no la vi. ¿Está usted bien, señorita?

Marlene: ¡Señora! Y sí, estoy bien, gracias a Dios pero podría haber ocurrido una tragedia. A ver si miras por donde vas, cegata.

Giselle: ¡Bueno ya basta! Le he aguantado dos insultos pero ya el tercero hasta aquí llegamos. (Se baja del coche)

Marlene: Deberían quitarte el permiso de conducir, eres un peligro público. ¡Cegata, que no ves tres en un burro!

Giselle: Mira, no sé como te llames pero como vuelvas a ofenderme de esa manera me vas a conocer, te lo advierto.

Marlene: Ay mira como tiemblo… Escúchame bien estúpida, no tienes ni idea de con quién estás hablando. Soy Marlene Brunner, la mujer del dueño de esta empresa.

Giselle: ¿Es usted esposa del señor Albert? No me lo puedo creer… pobre hombre, con razón se le ve tan seco y enfrascado en su trabajo.

Marlene: ¿Y se puede saber de que demonios conoces tú a mi marido, descarada?

Giselle: ¿Yo? De nada, querida, acabo de dejar un currículum en esta empresa pero vamos, que si voy a tener que aguantar estiradas que se creen marquesas pues casi que mejor no me interesa el empleo.

Marlene: ¿A quién llamas marquesa estirada, estúpida? Mira, me estás colmando la paciencia, te lo advierto.

Giselle: Ah claro, muy bonito, yo me tengo que aguantar que aquí la señora me insulte cuanto le de la gana pero no me puedo defender. Mira, Marlene Brunner, o como sea que te llames, eres una pedante, una soberbia y una creída.

Marlene: ¡Cállate!! (La pega una brutal y sonora bofetada que la cruza la cara)

Giselle: ¡Ahhh!!! (Con una mano en la mejilla) ¿Pero como te atreves?

Marlene: Eso para que aprendes a respetar, desgraciada… Te juro por Dios que como te vuelva a ver por esta empresa…

En ese instante aparece en el parking Albert.

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Albert: ¿Se puede saber que demonios está ocurriendo aquí, Marlene? (Mirando a las dos mujeres)

Tanto Marlene como Giselle se quedan mudas sin saber qué decir, avergonzadas por la incómoda situación. Albert las observa como pidiendo explicaciones.

Albert: ¿Qué, no me van a contestar ninguna de las dos?

Giselle: Aquí la maleducada de su esposa que se atrevió a insultarme y hasta darme una bofetada la muy…

Marlene: ¡Cállate, desgraciada, cállate! Te di lo que te merecías por ofenderme como lo hiciste, estúpida. Y más te vale te alejes de mi marido si no quieres que te saque los ojos, descarada. ¡Fuera!

Giselle: Definitivamente eres una bruja sin escoba…

En ese momento Marlene trata de volver a sacudir a Giselle pero inexpicablemente su brazo es sujetado por una fuerza sobrenatural completamente invisible. Marlene se queda totalmente aterrorizada, Giselle y Albert la miran en silencio, con gesto de sorpresa.

Marlene: No… no puedo mover el brazo… (Asustada)


Y es que el espíritu de Hans ha tomado del brazo a Marlene para impedir la agresión. Solamente nosotros, el público podemos verle. 

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Hans se convierte así en una especie de ángel de la guarda para Giselle. Escuchamos música incidental. El espíritu sonríe y suelta a Marlene, la joven, aterrada sale corriendo hacia su coche. Albert va tras ella. Giselle les mira sin entender lo sucedido en esta serie, una historia sobrenatural.




CONTINUARÁ…

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