CAPÍTULO 2: LA REVELACIÓN
BARNEVELD, HOLANDA

INT. / CAFETERÍA / DÍA
Giselle y su amiga Rebekka conversan sentadas a una de las
mesas mientras se toman un par de refrescos.
Rebekka: Tu hermano Frederick y yo llevamos ya unos meses
juntos. Estoy tan feliz, amiga.
Giselle: Ya me dijo anoche, me alegro mucho por ustedes
Rebe. Bueno, como te iba diciendo antes, tu no veas que espectáculo por una
bobada. Todo el mundo nos miraba en el parking, chica.
Rebekka: Me lo cuentas de nuevo y sigo sin dar crédito. Tan
fina y educada que parecía y mirala, nos salío una arrabalera la Marlene. ¿En
serio esa arpía te montó un show sólo por lo del coche? No me lo puedo creer.
Giselle: Esa tipa, la tal Marlene es una estúpida. Está
completamente loca. Aparte de ser una grosera y una maleducada de marca mayor.
No sé como el señor Brunner la aguanta.
Rebekka: Bueno pasa de ella, no te preocupes. Al mal tiempo
buena cara. Ay, ojalá te contraten en la fábrica. ¿Qué puestos te interesarían?
Giselle: Me da igual, si tengo que hacer quesos los haré
pero necesito un empleo pronto, no puedo vivir mantenida por mis padres.
Recuerda que tengo una hija, Rebekka.
Rebekka: Bueno tranquila, esperemos que te llamen. En la
empresa necesitan alguien de apoyo en administración así que tal vez tengas
suerte. Crucemos los dedos.
Giselle: Te tengo que contar una cosa. Marlene intentó
pegarme por segunda vez pero algo le paso que no pudo hacerlo, dijo que no
podía mover el brazo. Fue super extraño, nunca había visto algo así. Se quedó
como paralizada.
Rebekka: ¿Hablas en serio? (Extrañada)
INT. / CASA BRUNNER, SALÓN / DÍA
Albert y su mujer discuten en presencia de doña Eveline.
Marlene: No sé lo que me pasó, no lo entiendo… me quedé
paralizada, no podía mover el brazo.
Albert: No debiste pegar a esa mujer, no puedes solucionar
los problemas así con la gente. ¿Te has vuelto loca?
Eveline: ¿Cómo que te pegaste con una mujer? ¿Qué pasó?
Marlene: Esa tipa, la Giselle esa, me insultó por llamarle
la atención por no saber conducir. Por poco chocamos los coches por culpa de
esa cegatona.
Albert: Bueno ya Marlene, olvida eso ahora. Seguro no fue
culpa suya, como si no te conociera yo a ti…
Marlene: ¿Encima te vas a poner de parte de esa imbécil? Lo
que me faltaba por escuchar hoy… (Se va indignada)
Eveline: ¿Eres tonto o qué pasa contigo, Albert? ¿Cómo es
posible que defiendas a una desconocida en vez de a tu esposa, chico? Esto es
inaudito.
Albert: No te metas en mi relación con mi esposa, mamá, te
lo advierto. Las discusiones que tengamos Marlene y yo son cosa nuestra, así
que por favor cállate, no me interesa tu opinión.
Eveline: ¿Ah no? Pues ya veremos a ver cuando tu mujer se
entere de que no puedes tener hijos.
Albert: ¿Qué? ¿Cómo sabes tú eso?
Eveline: Toma. Encontré estos papeles rotos en la basura
esta mañana. Son los resultados de la clínica. ¿Los tiraste tú cierto? Para que
no se entere tu esposa, imagino.
Albert: Yo no tiré nada a la basura, y sí conozco los
resultados pero no esta carta. (Mirando los papeles)
INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO / DÍA
Albert y Marlene discuten acaloradamente en el dormitorio
conyugal.
Albert: ¿Pero cómo pudiste engañarme así? ¿Qué pensabas que
no me iba a enterar?
Marlene: Si sabías que eras estéril por qué no me dijiste
nada. ¿Eh? ¡Soy tu esposa, tengo derecho a saberlo!
Albert: ¿Por qué tiraste los papeles de la clínica, eh? ¿Qué
pretendías?
Marlene: No quería que te hicieran daño, pensé que eran un
error y hoy iba a llamar a la clínica para hablar con el médico que te atendió
en Amsterdam la semana pasada.
Albert: No puedo tener hijos, Marlene. Lo siento mucho más
que tú, créeme.
Marlene: Siempre podremos adoptar… eso no es problema, mi
amor. O bien hacerme una inseminación artificial o algo. Hoy día hay muchas
alternativas, cariño.
Albert: ¿Una inseminación artificial? ¿Crees que iba a dejar
que mi mujer llevara el hijo de otro siendo inseminada cual vaca lechera?
Definitivamente no me conoces.
Marlene: Eres un egoísta, Albert. No puedes tener hijos pero
me quieres condenar a mí a no tenerlos. ¿Sabes qué? Me marcho a dar un paseo,
no quiero seguir discutiendo de esto contigo. (Se va)
GRANJA WOLDMAN
INT. / NAVE GANADERA / DÍA
Frederick está echando de comer a las vacas, junto a él está
su sobrina Paula. La niña juega con un coche de muñecas andando por el pasillo
central de los establos. Los animales la miran.
Paula: ¿Crees que mi papá esté en el cielo, tío Frederick?
Frederick: Seguro que sí. Hans era un buen hombre. Hacía
tiempo que no venían por aquí pero siempre me llevé muy bien con tu papá.
Paula: Mamá dice que mi papá se crio cerca de aquí, en este
mismo pueblo.
Frederick: Sí, así es. De hecho Hans y yo eramos amigos desde
niños. Íbamos a pescar al río, jugábamos al fútbol… Después de mayor se casó
con tu mamá y se fueron a vivir a Rotterdam por trabajo.
Paula: Mi papá encontró un nuevo empleo hace poco. Empezó a
trabajar en unos almacenes de la ciudad.
Frederick: Le echas de menos. ¿Verdad?
Paula: Sí… ojalá estuviera conmigo… Era más tierno y más
guapo… (Sonríe pero triste)
FLASH-BACK
Paula recuerda a su padre, a su mente llegan imágenes de
meses atrás.
INT. / CASA MUINK, PASILLO / DÍA
Padre e hija jugaban a perseguirse por la casa.
Paula: ¡No me vas a pillar, buhhh!!! (Le hace burla)
Hans: ¿Ah, con que no, eh? Ya vas a ver… (Sale corriendo
tras ella)
Paula: ¡AHHHHHH!!!! Jajajaja (Sale disparada)
Hans: Jajajaja. (La agarra y la carga en brazos)
Giselle: Chicos, no armen escándalo que nos van a llamar la
atención los vecinos. (Sonríe) No son horas de jugar.
Paula: Ya mami, no seas aguafiestas. (Sonríe)
Hans: Jajaja. Ahora te toca pillarme a mí. Va… A la de una,
a las dos… y a las… (Sale corriendo)
Paula: ¡Hiciste trampa, no vale papá!!! ¡Papáaa!!! Jajaja.
La niña persigue a su padre y ambos caen al suelo.
Hans: Jajaja. Verás ahora. (Le hace cosquillas)
Paula: Jajaja. ¡Ya papá, déjameeee, papáaa!! Jajaja. (Sonríe)
FIN DE FLASH-BACK
Volvemos al tiempo actual.
INT. / NAVE GANADERA / DÍA
Paula sigue hablando con su tío Frederick.
Paula: Me voy para la casa, la abuela ya debe tener lista la
cena. (Se marcha muy triste)
Frederick: Nos vemos luego, pequeña. (Sonríe preocupado por
su sobrina)
UN MÉS DESPUÉS
Ha pasado un mes desde que Giselle y su hija se instalaron
en la granja Woldman. Giselle continúa sin trabajo y la niña ya lleva un tiempo
yendo a la escuela del pueblo donde han iniciado una nueva vida.
INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE ALBERT / DÍA
Giselle ha ido a la fábrica para una entrevista de trabajo.
La joven y Albert conversan sentados al escritorio del director.
Albert: Bueno pues empiezas mañana. Serás asistente del
departamento de contabilidad.
Giselle: ¿Seguro no habrá problema con su mujer? Recuerde lo
que me pasó con ella hace un mes en el parking.
Albert: No te preocupes, ella sabe que te he contratado y
aunque no está de acuerdo tiene que respetar mi decisión. Yo soy quien dirige
esta empresa.
Giselle: Muchas gracias señor Brunner.
Albert: Puedes llamarme Albert, Giselle. Señor Brunner suena
a viejito de ochenta años.
Giselle: Jajaja, perdón, es la costumbre. Bueno pues ¿Podría empezar hoy?
Albert: Si quieres hoy mismo. Rebekka te indicará el
departamento y tus obligaciones.
Giselle: Le aseguro que no se arrepentirá. La verdad
necesitaba mucho este empleo. Tengo una hija de 7 años que es todo para mí.
Desde que enviudé, debo ser padre y madre para Paula.
Albert: Recuerdo que la mencionaste si. Siento mucho lo de
tu esposo… Imagino era un hombre joven.
Giselle: Treinta y dos años… (Triste) Todavía no puedo
acostumbrarme a su falta. ¿Usted no tiene hijos?
Albert: No… no tengo, de hecho… no… no puedo.
Giselle: No entiendo. ¿Cómo que no puede?
Albert: Soy estéril, Giselle. No puedo tener hijos.
Giselle: Ay lo siento… no sabía. (Triste y preocupada)
Disculpe, no debí preguntar cosas tan personales, soy una chismosa. Perdón,
perdón…
Albert: No importa, no pasa nada. Bueno pues espero te vaya
bien en nuestra empresa y te adaptes pronto a nuestra forma de trabajar.
Giselle: Muchas gracias Albert. (Se marcha)
Albert: Hasta luego.
INT. / RESTAURANTE / NOCHE
De noche, en un restaurante del pueblo, Frederick y su novia
Rebekka, conversan mientras cenan sentados a una de las mesas. Mucha gente
llena el local a esa hora.


Frederick: ¿Qué dices, mi amor? (Le muestra una cajita con
un anillo de compromiso)
Rebekka: Ay Frederick, no lo esperaba… Me pillaste por
sorpresa, cariño. (Sonríe)
Frederick: ¿Y bien?
Rebekka: Claro que quiero casarme contigo, sí, sí!! (Sonríe
feliz)
Frederick: Te amo. (Se besan)
Rebekka: Y yo a ti mi amor. (Ambos sonríen ilusionados)
GRANJA BARNEVELD
EXT. / CASA, JARDÍN / NOCHE
Mientras todos duermen, Giselle ha salido a pasear al jardín
frente a la casa. Es una noche fría, con estrellas en el cielo y luna llena.
Giselle, con una bata puesta, camina bajo los árboles mirando a todas partes, a
la casa, las naves ganaderas, la solitaria carretera rural que pasa delante de
la granja… En ese momento la joven rompe a llorar pensando en su marido.
Giselle: Si supieras cuanta falta me haces, mi amor… (Triste
mirando a la luna)
Pero un halo de luz blanca comienza a formarse frente a ella
hasta convertirse en una figura humana toda vestida de blanco. Es Hans. Giselle
no puede creer lo que ve, la joven se limpia las lágrimas…
Giselle: Dios mío… (Asustada)
Hans: No te asustes, Giselle, soy yo, Hans. (Sonríe)
Giselle: Creo que me estoy volviendo loca, veo visiones…
(Aterrada) No… no te me acerques, no por favor… (Se retira)
Hans: No voy a hacer daño, soy yo, tonta. No tengas miedo.
Vine porque tengo que hablar contigo. Mientras no me ayudes no podré descansar
en paz y cruzar al otro lado.
Giselle: ¿En serio eres tú? ¿Hans? (Sonríe entre lágrimas)
Hans: Sí… (Le tiende la mano pero no pueden tocarse, ella
atraviesa la luz que forma su imagen)
Giselle: ¿Qué quieres? ¿Qué ocurre?
Hans: Alguien provocó el accidente donde fallecí, Giselle.
Me asesinaron, cortaron los frenos del coche. La policía no logró descubrir la
verdad, creyeron que estaban averiados pero no fue así.
Giselle: ¿Quién lo hizo? ¿Quién querría hacerte daño?
Hans: Alguien que descubrió que yo sabía su secreto, mi amor…
Giselle: ¿Alguien, quién? ¿De que secreto hablas Hans?
Hans: No puedo decir más, tienes que encontrar a esa persona
y vengar mi muerte. Necesito tu ayuda para poder dejar la Tierra.
Giselle: Hans, no te vayas, no me dejes mi amor. No podré
vivir sin ti… Hans… (Llorando)
Hans: Mi tiempo aquí terminó, pero tu destino te depara
mucha felicidad al lado de otro hombre. Él no lo sabe pero muy pronto ambos lo
sabrán. (Sonríe y se desvanece)
Giselle: ¡Hans, no te vayas, Hans! ¡Por favor, Hans!!! ¡No
me dejes!!! ¡HANS!!! (En lágrimas)
AL DÍA SIGUIENTE
INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, OFICINAS / DÍA
Marlene y Johan están hablando sobre Albert.
Johan: Eres tonta… ¿Cómo pudiste dejar que descubriera que
es estéril? ¿Qué mierda vamos a hacer ahora?
Marlene: Ya se me ocurrirá algo… La estúpida de la vieja
encontró los papeles de la clínica en la basura. Pero da igual porque el médico
le envió los resultados por email a Albert.
Esto fue hace un mes.
Johan: ¿Por qué no me habías dicho nada antes?
Marlene: No salió el tema… lo siento.
Johan: ¿Qué plan tienes ahora?
Marlene: Decirle que me someteré a una inseminación artificial.
Con suerte me quedaré embarazada y seguiré adelante con el plan inicial. Pero
para ello te necesito a ti, necesito un semental. (Sonríe) Ven conmigo a los
baños… (Le toma de la mano y se lleva a Johan)
Poco después ambos se enrollan en uno de los aseos a puerta
cerrada y terminan haciendo el amor salvajemente sin que nadie se percate de su
relación secreta.
GRANJA BARNEVELD
INT. / CASA, COCINA / DÍA
Toda la familia está reunida almorzando sentados a la mesa
de la cocina. Junto a ellos hay un pequeño perro de color blanco echado al lado
de la puerta.
Gerard: Felicidades Frederick, me alegro por ti hijo.
Frederick: Gracias papá.
Sofie: ¿Cuándo será que se casan Rebekka y tú entonces?
Frederick: El próximo verano, mamá. Ya pronto comenzaremos
con los preparativos.
Paula: Felicidades, tío. ¿Cómo te va el trabajo mamá? ¿Todo
bien?
Giselle: Sí cariño, ahí la llevo, apenas empezando. Pero
espero me vaya bien. El jefe parece buena persona, se llama Albert Brunner.
Gerard: De Quesos Brunner, esa empresa esa la que nos compra
la leche a nosotros. Bueno y a todos los ganaderos de la región.
Sofie: ¿Quieres más pollo, Paula? Toma un poco… (Le sirve
más)
Paula: Gracias abuela… (Sonríe)
MESES DESPUÉS
INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE ALBERT / DÍA
Han pasado casi seis meses más, el tiempo corre deprisa. Ya
es pleno verano en Holanda. Albert informa a Giselle de algo importante.
Albert: Te llamé porque necesito que me acompañes. Tengo un
congreso en Alemania y necesito una ayudante. Rebekka no puede ir porque tiene
trabajo aquí en la empresa y había pensado en ti. Te pagaré los días, el viaje
y demás gastos.
Giselle: ¿Un viaje de trabajo, a donde, a Alemania?
Albert: A Munich, concretamente. Es importante que asista.
Por favor, no confío en nadie más.
Giselle: Está bien. ¿Cuándo saldríamos para allá?
Albert: Este viernes, regresaríamos el domingo por la noche.
Giselle: OK, jefe.
Albert: Albert… (Sonríe)
Giselle: Albert… (Sonríe)
INT. / CASA BRUNNER, SALÓN / DÍA
Marlene y su suegra Eveline están hablando en la sala.
Eveline: ¿Entonces te vas a hacer una inseminación
artificial en esa clínica?
Marlene: Si, ya tengo cita para el viernes por la tarde. Se
lo diré a Albert ese mismo día por la mañana.
Eveline: Está bien, espero todo salga bien, cariño. Ya tengo
ganas de tener un nieto correteando por esta casa. (Sonríe)
Marlene: Y yo, querida suegra… y yo… (Pensando: Vieja
cacatúa si supieras que ya estoy embarazada pero de Johan, jajaja)
DÍAS MÁS TARDE
INT. / AVIÓN AMSTERDAM-MUNICH / DÍA
Dentro del avión, en pleno vuelo, Giselle y Albert conversan
rodeados de decenas de viajeros.
Albert: Bueno pues llegaremos a Munich sobre las ocho de la
tarde.
Giselle: Ya tenemos el hotel y todo, entonces.
Albert: Sí, Rebekka nos reservó un par de habitaciones. Serán
sólo un par de noches como te había dicho. Ya falta poco, aterrizaremos en
media hora.
BARNEVELD,
HOLANDA
INT. / CASA
BRUNNER, SALÓN / DÍA
Marlene y su suegra discuten.
Marlene: Albert me dejó plantada, me dijo que iría conmigo a
la clínica y resulta que tenía un viaje de empresa a Munich. ¡Yo es que lo
mato!
Eveline: Pues deja que te enteres de que se fue con la tipa
esa, la tal Giselle.
Marlene: ¿Quéee? No, no puede ser…
Eveline: Al parecer la llevó en calidad de asistente
personal.
Marlene: Esa golfa vaya que quiere asistirle personalmente
pero en otro sentido. ¡Le juro que voy a matar a Albert! Esto no se lo perdono,
vaya que no.
Eveline: Ay Marlene, dudo mucho que mi hijo tenga nada con
esa empleaducha, Albert te quiere. Yo lo sé.
Marlene: Si no me dijo nada de este viaje y me tuve que
enterar por la estúpida de Rebekka es porque algo hay con Giselle. Estoy
segura. ¡Ihhh!!!! ¡Yo lo mato, le juro que lo mato!!! (Furiosa)
MUNICH, ALEMANIA
INT. / HOTEL, RESTAURANTE / NOCHE
Albert y Giselle están cenando. Ambos charlan sentados a la
mesa.
Giselle: Me gustó mucho el hotel, es muy bonito, Albert.
Albert: Me alegro te guste. El domingo por la mañana si
quieres podremos visitar la ciudad, tendremos unas horas libres antes de la
salida del vuelo de vuelta a Amsterdam.
Giselle: Me encantaría conocer. (Sonríe)
Albert: Sabes Giselle, en todo este tiempo que te conozco te
has convertido en una gran amiga, la verdad tengo mucha confianza contigo, me
siento bien en tu compañía.
Giselle: Y yo contigo… con usted… (Sonríe dulce)
Albert: Marlene y yo estamos muy distanciados desde que
supimos que no puedo tener hijos. Ella quiere hacerse una inseminación pero yo
no estoy convencido del tema.
Giselle: Si realmente quiere ser padre, tiene que dejar a un
lado los prejuicios y…
Albert: Lo sé pero no es tan fácil…
Giselle: Le entiendo, sé como debe sentirse. Yo no se qué
haría sin mi hija.
Albert: Bueno será mejor que ya nos retiremos, es tarde y
mañana tenemos que madrugar. El congreso empieza a las ocho de la mañana.
Ambos se levantan de sus asientos y tras pagar la cuenta se
marchan.
INT. / HOTEL, PASILLOS / DÍA
Tras la cena, Giselle y Albert conversan en los pasillos.
Sus habitaciones están una frente a la otra.
Giselle: Gracias por la cena, Albert. Nos vemos mañana.
(Sonríe)
Albert: Hasta mañana… (Sonríe)
La joven abre la puerta de su cuarto con una llave, Albert
hace lo propio en su habitación. Los dos cierran ambas puertas casi a la vez,
pero Albert vuelve a salir al pasillo.
Albert: ¡Giselle!
Al ver que la chica no sale, Albert habla en voz baja
consigo mismo.
Albert: Quería decirte que eres muy especial para mí…
(Triste, entrando en su habitación de nuevo)
INT. / HOTEL, HABITACIÓN DE GISELLE / NOCHE
Giselle se cambia de ropa, la joven queda en lencería junto
a la cama mientras piensa en Albert.
Giselle: La verdad Albert es muy amable y atento pero… no
debo pensar en él como nada más que mi jefe y un amigo. Hans murió apenas hace
siete meses…
INT. / HOTEL, HABITACIÓN DE ALBERT / NOCHE
Albert habla también consigo mismo, echado en la cama, boca
arriba y sin camisa.
Albert: Giselle y Marlene son mujeres tan distintas. Ojala
mi esposa fuera como ella, tan dulce, tan… ¿Pero qué estoy diciendo? Soy un
hombre casado, no puedo fijarme en otra mujer… Pero el caso es que no puedo
evitar esto que siento…
Y es que Albert se siente muy atraído por ella pero la joven
no está por esa labor ya que aunque él es casado, hace poco que murió Hans y
siente que lo estaría traicionando.
BARNEVELD, HOLANDA
INT. / CASA DE REBEKKA, DORMITORIO / NOCHE
Frederick llega a casa de su novia y cuando ella abre la
puerta…
Rebekka: Mi amor, no te esperaba… (Sonríe)
Frederick: Te echaba de menos… (Se abrazan, se besan)
Rebekka: Te extraño, Frederick. No veo el momento de que
podamos casarnos y vivir juntos.
Frederick: Yo también… (Se besan) Te quiero.
Rebekka: Y yo a ti, mi amor. (Se besan nuevamente)
En ese instante Frederick entra en la casa y cierra la
puerta. Ambos se empiezan a desnudar, Frederick la echa sobre el sofá, se quita
la camiseta y comienza a besar a Rebekka.
ESCENA NO RECOMENDADA A MENORES DE 18 AÑOS
La joven deja que su novio le quite el sujetador y se adueñe
de sus senos. Tras minutos de besos y caricias, la pareja, ya sin ropa, termina
haciendo el amor apasionadamente en el sofá, entrelazando sus manos. Rebekka
gime bajo su pecho, agarrando con sus manos la espalda de él. Frederick la hace
su mujer una y otra vez sin descanso en la soledad de la sala de estar. Ambos
se aman sin medida bajo la penumbra de la habitación. El chico devora los senos
de la joven, tomándola de las caderas. Rebekka se deja llevar y agarra su
trasero. Frederick aumenta el ritmo, ella se estremece entre sus brazos.
Frederick la hace su mujer con deseo y pasión. Después Rebekka se coloca sobre
él y le cabalga, apoyando sus manos en el pecho de Frederick, besándolo,
moviendo sus caderas con un ritmo constante durante unos minutos hasta acelerar
el final. Cuando ambos no aguantan más su noche de pasión él se derrama en su novia,
totalmente exhausto. Rebekka llega al climax y ambos terminan juntos, abrazados
en ese sofá, besándose.
AL DÍA SIGUIENTE
GRANJA WOLDMAN
INT. / CASA, COCINA / DÍA
Gerard y su esposa Sofie hablan mientras desayunan sentados
a la mesa.
Gerard: Ayer parieron tres vacas más, Sofie. Este verano
vamos a tener bastante recría. La semana que viene vendrá un camión a llevarse
40 novillos para la venta.
Sofie: Bueno, parece que las cosas van bien este año.
Gerard: El maíz ha crecido mucho en este último mes, esta
vez sembramos veinticinco hectáreas. Por cierto, las patatas están ya en flor.
Sofie: Ah, una cosa. Frederick no vino anoche a dormir a casa.
Gerard: Imagino pasó la noche en casa de su novia, es
normal, mujer. Son jóvenes.
Sofie: Qué dirá la gente… por favor. Este chico…
Gerard: No se te ocurra comentar nada delante de la niña.
¿OK? Frederick me dijo que ordeñara yo las vacas esta mañana. Se acostó un
rato, luego tenemos que ir a comenzar a segar pasto para ensilar. Nos espera
una semana de mucho trabajo en la granja.
(Nota* ensilar es recoger hierba fresca para guardarla en
silos con el fin de tener alimento para el ganado durante el invierno y las
épocas en que no es posible sacar a las vacas u ovejas a los prados)
MUNICH, ALEMANIA

EXT. / PALACIO DE CONGRESOS / DÍA
Albert y Giselle salen del congreso europeo sobre productos
lácteos al que han asistido esa mañana. Ambos conversan mientras pasean por un
parque del centro de la ciudad alemana de Munich.
Giselle: Estuvo bien, aprendí mucho, Albert. Me alegro de
haber venido.
Albert: Qué bueno. ¿Quieres que vayamos a visitar la
catedral? Creo que cierran dentro de una hora, si nos apuramos nos dará tiempo
antes de regresar al hotel.
Giselle: Sí, por favor. Vamos…
Poco después ambos ven el edificio y entran a visitarlo
junto con decenas de turistas que llena el centro de Munich a esa hora de la
tarde.
Giselle: Me encanta, es precioso.
Albert: Giselle, hay algo que quiero decirte, pero no sé
como empezar…
Giselle: ¿Qué sucede, Albert?
Albert: El caso es que yo.. yo…
En ese instante Albert no se lo piensa dos veces y se atreve
a robarle un beso en los labios. Giselle no se lo espera y le suelta una
bofetada.
Giselle: ¿Se puede saber qué hace? ¿A que viene esto?
(Enojada)
Albert: Lo siento, fue… fue un impulso yo… (Avergonzado)
Giselle: ¿Qué le pasa Albert? está casado, por el amor de
Dios. Esto no está bien.
Albert: Lo sé pero no pude evitarlo, Giselle, me gustas, me
gustas desde hace tiempo. Mi matrimonio con Marlene no va bien y… y por eso me
fijé en ti. Por favor perdóname.
Giselle: Mira… (Le tutea) Aunque fueras un hombre libre no
tendría nada contigo. Mi marido murió hace poco más de siete meses. Será mejor
que me lleve al hotel.
Albert: Está bien, lo siento… no volveré a…
Giselle: Más te vale…
Y es que Giselle siente que es muy pronto, y lo es, para
iniciar una relación con nadie y mucho menos con un hombre casado que además es
su jefe en la empresa. La joven camina sola por la calle, Albert va tras ella.
Giselle piensa para sí misma.
Giselle: Nunca podré amar a otro hombre que no sea Hans…
nunca…
CONTINUARÁ…
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