CAPÍTULO 3: MALDAD Y AMBICIÓN
Hoy con las actuaciones especiales de:
Eugenio Siller como Willem
Gustavo Pedraza como Fabián
MUNICH, ALEMANIA

INT. / HOTEL, RESTAURANTE / DÍA
Albert y Giselle conversan mientras almuerzan sentados a una
de las mesas.
Albert: Nuestro vuelo sale a las siete de la tarde, Giselle.
Giselle: OK, en cuanto termine de comer iré a hacer mi
maleta, señor Brunner.
Albert: ¿Ahora me vas a llamar de usted? ¿Qué te pasa? Es
por lo de ayer. ¿Verdad?
Giselle: No quiero hablar del tema, lo siento.
Albert: Por favor Giselle, tienes que perdonarme, yo no
quise incomodarte. Ya te pedí disculpas.
Giselle: Si vamos a trabajar juntos por favor le pido
respeto. Soy una mujer viuda y usted es un hombre casado. No debió besarme.
Albert: Entiendo estés molesta pero te prometo no volverá a
suceder.
Giselle: Por favor, olvidemos lo que pasó. Ahora sólo tengo
ganas de volver a Holanda y estar con mi hija. No debí hacer este viaje…
Albert: No digas eso, siento que las cosas no fueran como tu
pensabas pero nunca te faltaría al respeto. Tú me gustas de verdad, Giselle.
Giselle: ¿Y qué hay de su esposa, eh? ¿De Marlene? ¿A poco
usted trata de besar a todas sus empleadas o qué? (Enojada) Pues conmigo se
equivocó y mucho, yo no soy de esa clase de mujeres. ¿Está claro?
Albert: Lo sé, yo lo siento, ya no sé que hacer para que me
perdones.
Giselle: Debería darle vergüenza… Si su esposa se entera de
esto…
Albert: Yo ya no amo a Marlene, Giselle. Mi matrimonio hace
aguas desde hace tiempo.
Giselle: ¿Y a mí que me cuenta? No me interesa su vida
privada ni sus problemas, yo también tengo problemas. ¿Sabe? Mi marido murió en
un accidente hace siete meses y todavía no lo he superado. Cada noche pienso en
él, tengo una hija para la que tengo que ser padre y madre a la vez. Así que no
me venga con historias de su mujer porque no me importan. Bastante tengo ya con
mi vida. ¿Entendió?
Albert: Está bien… (Molesto) Ya terminé de comer… Nos
vemos más tarde. (Se levanta de su asiento y se marcha)
Giselle: Descarado, me besa y luego quiere que haga como si
no pasara nada el muy cínico. Si se pensaba que iba a ser su amante va listo el
señor… Que vaya con su mujercita la
estúpida esa de Marlene a contarle sus dramas. Sinvergüenza…
Y es que Giselle está muy molesta, enfadada con Albert, tras
el beso que le robo el día anterior en las calles de Munich. La joven siente
que su jefe no la respeta como mujer ni como viuda.
BARNEVELD, HOLANDA

GRANJA WOLDMAN
INT. / CASA, COCINA / DÍA
Es domingo, toda la familia está reunida a la mesa. Con
ellos está también Rebekka, la novia de Frederick.
Gerard: ¿Entonces cuales son tus planes ahora que te cases
con Rebekka, hijo?
Frederick: He pensado que si ella se va a mudar aquí podría
trabajar en el negocio pero creo que sería bueno aumentar el rebaño y tal vez
contratar un empleado.
Sofie: ¿Aumentar el rebaño? Ay Frederick, si pedimos un
préstamo ahora nos vamos a volver a meter en deudas y apenas tu padre está
terminando de pagar el tractor que compramos hace cinco años.
Frederick: Por eso mismo, es tiempo de crecer si queremos
ser más competitivos. Aumentar la producción. Las naves ganaderas tienen
espacio para 50 vacas más, podríamos llegar a 180.
Gerard: Hay que pensar contratar alguien, los tres no
podríamos hacerlo.
Rebekka: Yo puedo ayudar con la administración y el ordeño,
así todo quedaría en la familia.
Frederick: Rebekka y yo queremos construir una casa aquí en
la granja, una nueva para nosotros. Mientras, espero no haya problema con que
ella viva aquí.
Sofie: Claro que no hijo. Es normal quieran tener casa
propia, bien dice el refrán, el casado casa quiere.
Gerard: Bueno pues vamos a ver como nos organizamos… Lo
primero será pedir el préstamo para comprar más ganado y llegar a las 180
vacas.
Frederick: Espero que en un par de años podamos llegar a ese
número, ahora rondamos las 130 más o menos.
Rebekka: El precio de leche ha bajado, bueno eso dicen en la
fábrica de quesos Brunner.
Sofie: La única solución es recortar gastos y aumentar la
producción, Frederick tiene razón, debemos aumentar el rebaño.
Frederick: Mi meta es llegar a las 200 vacas. ¿Qué dices,
papá?
Gerard: Sería una buena manera de competir con las granjas
vecinas, la mayoría son más pequeñas que la nuestra.
Rebekka: Bueno, cambiando de tema… ¿Qué tal Giselle? ¿Saben
algo de ella? Imagino regresa hoy de ese viaje a Munich.
Sofie: Me llamó esta mañana por teléfono, su avión
aterrizará esta tarde a última hora. Gerard irá a buscarla al aeropuerto de
Amsterdam.
Gerard: ¿Dónde está la niña, Paula? Debería haber bajado a
comer ya.
Frederick: Creo que esta jugando en el patio. Iré a llamarla.
(Se levanta de su silla y sale de la casa)
EXT. / CAMPOS, CANAL / DÍA
Paula está jugando a orillas de un canal en los campos de la
granja, a cierta distancia de la casa. La niña trata de peinar a una de sus
muñecas y habla con ella.
Paula: ¿Ves Naty? Ahora te ves mucho más guapa… (Sonríe) Te
voy a cambiar el vestido, espera…
La pequeña se pone de pie y camina hacia una cesta donde
tiene vestidos de muñecas. Pero inesperadamente Paula tropieza con una piedra y
se resbala cayendo hacia el canal. Escuchamos música incidental. La niña cae a
las aguas, Paula no sabe nadar. La corriente del canal comienza a arrastrarla
varios metros a la deriva. La muchacha grita pidiendo ayuda.
Paula: ¡Socorro!!! ¡Ayudaaaa!!! ¡Socorrooo!!!! (Gritando en
el agua, chapoteando)
Desde el patio de la casa, Frederick escucha los gritos y
sale a la carrera.
Frederick: ¿Paula? ¡Paulaaaa!!!!
El chico ve a su sobrina a lo lejos, en el canal. El agua la
arrastra con fuerza.
Frederick: ¡Dios mío!!! ¡Paula!!!
Paula: (En el agua) ¡Ayuda!! ¡Tío Frederick, socorro!!!! ¡Glup!!!
¡Ayudaaa!!!
Frederick: ¡Paulaaa!!!
En ese momento Frederick no lo piensa dos veces y se lanza
al canal, intentando nadar hacia la niña. Paula sigue chillando arrastrada por
el agua que en breve llegará a desembocar a un río más grande.
Frederick: (En el agua) ¡Ya voy, Paula, aguanta pequeña,
aguantaaaa!!!
Paula: ¡Tío Frederick!!! ¡Glup!! (Hundiéndose, sale a flote
nuevamente) ¡Ayudaaa!!
Frederick: ¡Aguanta, Paula, aguantaaa, ya llegooo!!!
El chico sigue nadando, la niña trata de no hundirse en el
agua pero le es muy difícil, está cansada de chapotear e intentar mantenerse a
flote. La fuerza del agua la arrastra hacia el río. Apenas faltan unos metros
para que el canal desagüe en él. Paula llora y chilla, desesperada.
Paula: ¡AHHHHH!!!! ¡AHHHHHH!!!!
Frederick: ¡Paulaaaa!!! ¡Paulaaa!!! (Nadando más rápido)
Paula: ¡AHHHHHH!!!
La niña se hunde, escuchamos música incidental.
Frederick: ¡Oh Dios mío!!! ¡Paulaaa! ¡Paulaa!!! (Su tío
bucea para buscarla)
Bajo las aguas del canal, Paula se hunde pero en ese momento
aparece el espíritu de su padre, Hans, quien logra sacarla a la superficie. La
niña vuelve a flotar en el canal. Frederick también regresa arriba para
respirar y ve el cuerpo de su sobrina, inerte, flotando en el agua.
Frederick: ¡Paula, Paula!!! (Llegando a nado hasta ella)
Poco después Frederick logra salir del canal con Paula en
brazos. La niña no respira.
Frederick: ¡No, Dios mío, nooo!! ¡Paula!!! (Haciéndole
masaje en el pecho y reanimación) ¡Vamos pequeña!! ¡Reacciona, respira!! ¡Paula,
por favor, no me hagas esto, Paula!!! (Llorando)
Pero la niña no responde, está inerte sobre la hierba, como
muerta. Su tío sigue tratando de reanimarla sin éxito. Escuchamos música
incidental.
Frederick: ¡Ayuda por favor, ayudaaaa!!! (Gritando
desesperado en un prado a orillas del canal)
En el patio de la casa, Gerard y Rebekka escuchan los gritos
de Frederick y rápidamente corren hacia el lugar. Ambos llegan muy nerviosos y
preocupados.
Gerard: ¿Qué pasó Frederick?
Rebekka: ¡Oh Dios míoooo!!! (Horrorizada viendo a Paula sin
conocimiento sobre la hierba)
Gerard: ¡Pediré una ambulancia!!! (Tomando su móvil del
pantalón)
Frederick: ¡Vamos Paula, reacciona, pequeña, vamos!!! ¡Vamoooosss!!!
(Sigue haciéndole respiración y masaje en el pecho a la niña)
Rebekka: Dios mío… ¿Qué ha pasado, mi amor? (Llorando, junto a ellos)
Frederick: La niña se cayó al agua, no reacciona, Rebekka.
Si le pasa algo mi hermana no me lo perdonará en la vida… (Llorando
desconsolado)
Pero mientras todo esto sucede, el alma de Paula está a
punto de cruzar el túnel de luz al más allá.
Escuchamos música incidental.
INT. / CASA BRUNNER, SALÓN
/ DÍA
Marlene y su suegra conversan en la sala, mientras ambas se
toman un par de tazas de café.
Eveline: ¿Entonces te hiciste la inseminación sin el permiso
de mi hijo? ¿Te volviste loca o qué diablos te pasa, Marlene?
Marlene: Albert me dejó plantada para irse de viaje de
empresa con la zafia esa de Giselle. No podía cambiar la cita para otro día así
que ya está hecho.
Eveline: No me quiero ni imaginar la cara que va a poner
cuando se entere de lo que hiciste. Esas cosas son de dos, no deberías tomar
una decisión así tu sola.
Marlene: Mire, Eveline, yo sé que Albert es su hijo y lo
adora pero… lo que no voy a hacer es renunciar a ser madre sólo porque el no
puede tener hijos.
Eveline: Lo sé pero…
Marlene: Así que le guste o no a Albert, si resulto
embarazada con esta inseminación, vamos a ser padres dentro de nueve meses.
Eveline: Albert llega esta noche de Munich, veremos qué
opina de tu decisión.
Marlene: Ya lo veremos… (Sonríe astuta)
INT. / TÚNEL DE LUZ / DÍA
Paula camina errante hacia la luz… Una fuerza divina la
llama para que cruce a la otra dimensión pero en ese instante la niña se
encuentra en el túnel con el espíritu de su padre.
Hans: No Paula, debes regresar, regresa, regresa ahora…
Paula: ¿Papá? ¿Papi, eres tú? (Sonríe)
Hans: Sí, mi amor. (Sonríe tierno)
Paula: ¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este?
Hans: El umbral del cielo, cariño. Por aquí pasan todas las
personas que fallecen.
Paula: Quiero irme contigo papá, llévame contigo, por favor…
Te echo mucho de menos… (Llorando)
Hans: No puedes venir conmigo, tu tiempo no ha terminado
todavía… Tienes que volver.
Paula: ¿Pero por qué? Yo quiero estar contigo, papá, por
favor, llévame al cielo contigo… (Entre lágrimas)
Hans: Lo siento, pequeña, pero no puedo hacerlo. Debes
volver, tu mamá te necesita. Vuelve Paula, vuelve… vuelve… vuelve… vuelve…
vuelve…
El espíritu de Hans se desvanece en un halo de luz. Paula
llora desconsolada.
EXT. / CAMPOS / DÍA
Junto al canal, sobre la hierba, Paula vuelve en sí,
tosiendo el agua. Frederick y Rebekka, sonríen entre lágrimas.
Frederick: ¡Paula!! ¡Paula estás bien!!! (Sonríe y la
abraza)
Rebekka: Por un momento creí que te perdíamos.
Paula: (Tosiendo) Papá… he visto a mi papá…
Frederick: ¿Qué? (Extrañado)
Gerard: La ambulancia está en camino, será mejor que un
médico la vea. Dios mío… ¿Pero qué hacías?
Paula: Me… me caí al canal, estaba jugando y tropecé… y…
Rebekka: Menos mal que estás bien, nos has dado un susto de
muerte.
Frederick: No podemos contarle nada de esto a Giselle, si se
entera… no me quiero ni imaginar.
Paula: No te preocupes tío Frederick, no le diremos nada.
¿Sí? Estoy bien, ya pasó, tranquilos, estoy bien. (Sonríe)
Rebekka: ¿De verdad viste a tu padre, a Hans?
Paula: Sí… ya sé que no me creen pero lo vi… (Sonríe
ilusionada) Hay algo después de la muerte, yo lo sé… hay una luz al fondo del
túnel. (Emocionada)
Gerard: ¿Una luz, cómo que una luz?
Frederick: Ya, da igual eso papá. Vamos a llevar a la niña a
la casa. El médico no tardará en llegar. (Cargando a su sobrina en brazos,
todos caminan hacia la granja)
INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO / NOCHE
Marlene está hablando por teléfono con su amante, Johan, el
cual está en el salón de su casa, a pocas manzanas de donde viven los Brunner.
Johan: ¿Le hiciste creer a la vieja que te hicieron una
inseminación artificial? Jajaja.
Marlene: Así es, la muy idiota se lo creyó. No se imagina
que el padre de mi hijo eres tú. Estoy deseando ver la cara que pone Albert
cuando se entere voy a ser madre, mi amor. (Sonríe)
Johan: Algún día nuestro hijo heredará toda la fortuna de los
Brunner. ¿Sabes? Tengo un plan que podría resultarnos de mucha ayuda para
acelerar ese proceso, preciosa.
Marlene: Soy toda oídos, cariño…
Johan: Cuando nazca el bebé y legalmente sea hijo de Albert,
entonces podremos deshacernos de tu esposo y de la vieja para siempre.
Marlene: ¿En qué has pensado? ¿Liquidarlos a los dos? No es
tan fácil… alguien podría sospechar.
Johan: No si organizamos todo bien. Podemos simular un
accidente donde ambos pierdan la vida. Piénsalo. Podría ser un accidente de
coche por ejemplo.
Marlene: Podría ser… pero tenemos que ser muy cuidadosos con
el plan.
Johan: De momento dejemos a la naturaleza hacer su trabajo.
Cuando nazca el niño, será el momento de actuar.
Marlene: Me muero por ser la dueña y señora de esta casa y
de la fábrica… (Sonríe con maldad)
GRANJA WOLDMAN
EXT. / CASA, COCINA / NOCHE
Giselle y su padre llegan a la casa, Gerard había ido a
buscarla al aeropuerto. La joven no sabe nada de lo ocurrido ese día con su
hija en el canal y todos quieren mantener el secreto.
Gerard: Bueno pues ya estamos en casa… (Cerrando la puerta
tras de sí)
Giselle: ¡Paula, hija! ¡Te extrañé cariño! ¿Cómo estás mi
vida? (La abraza y besa en la frente)
Paula: Todo bien mamá… ¿Qué tal tu viaje?
Giselle: Sin más… trabajo… prefiero no hablar de ello. ¿Sí?
Frederick: ¿Te… te pasó algo?
Giselle: No, nada… voy a darme una ducha y cambiarme de
ropa. (Se va)
Sofie: Qué rara ha venido de Munich… ¿Habrá pasado algo con
su jefe?
Rebekka: Voy a hablar
con ella… (Se marcha tras su cuñada)
INT. / CASA, DORMITORIO DE GISELLE / DÍA
Giselle y su amiga Rebekka conversan junto a la ventana.
Rebekka:
¿Te besó? ¿Don Albert te besó? No me lo puedo creer.
Giselle: El muy descarado me dijo que yo le gustaba… ¡Y está
casado! Es un sinvergüenza, un… no sé como llamarlo ya te lo juro. Vengo negra
del viaje, si lo sé no habría ido a Alemania.
Rebekka: Ay amiga… lo siento pero nunca imaginé que… bueno
que el señor Brunner se interesaría en ti y menos teniendo la esposita que
tiene…
Giselle: Aunque fuera soltero no tendría nada con ese tipo,
Rebekka. Hace siete meses que enviudé.
Rebekka: Lo sé pero… mira no te tomes a mal lo que te voy a
decir. ¿Ok? Sé que es muy pronto para hablar de esto pero algún día, en el
futuro… tendrás que… bueno que comenzar a salir con gente y rehacer tu vida.
Giselle: Ni hablar… No pienso salir con nadie. ¿Qué diría mi
hija? ¿Te volviste loca, Rebekka?
Rebekka: Paula algún día crecerá y se irá a vivir su vida,
no puedes condenarte a quedarte sola para siempre. Tú también tienes derecho a
ser feliz. Mírate al espejo. Eres una mujer joven, guapa, talentosa… Cualquier
hombre se moriría por estar contigo.
Giselle: Sentiría que estoy traicionando la memoria de mi
marido… (Triste)
Rebekka: Hans querría que fueras feliz, Giselle. Créeme.
Giselle: Lo sé pero…. Necesito tiempo, tiempo… No sé si
algún día podre estar con otro hombre que no sea Hans.
Rebekka: Si don Albert se interesó en ti es porque no ama a
su esposa. Mira, te voy a hacer una pregunta… Si más adelante, pongamos dentro
de un año o así, él se divorciara de la bruja de Marlene y quisiera tener algo
contigo… ¿Qué le dirías?
Giselle: Ay Rebekka… no me pongas en esa tesitura por favor
te lo pido.
Rebekka: Respóndeme…
Giselle: No lo sé, si te soy sincera, no sé que le diría.
Rebekka: ¿Albert te gusta?
Giselle: ¿Qué tonterías estás diciendo?
Rebekka: Contesta nada más. O te gusta o no te gusta.
Físicamente quiero decir. Porque si no te atrae nada de nada, no tienes de qué
preocuparte entonces.
Giselle: Bueno… no está mal pero…
Rebekka: ¿No está mal? (Se burla)
Giselle: Bueno sí, es guapo. ¡Es guapísimo el tipo para que
negarlo!!
Rebekka: ¿Ves? (Sonríe)
Giselle: Ya, cállate. No quiero pensar en eso ahora…
Rebekka: Piensa lo que te dije… Luego hablamos (Se va
cerrando la puerta tras de si)
En su habitación, Giselle habla consigo misma, pensativa.
Giselle: ¿Será que Rebekka tenga razón? Ay no, calla… (Se va
al cuarto de baño)
INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO / NOCHE
En el dormitorio conyugal, Albert discute con Marlene.
Albert: No me cambies de tema, Marlene.
Marlene: Te llevaste a esa estúpida de Giselle a Munich. ¿Qué
tienes con ella? ¿Quéee?
Albert: No tengo nada con esa mujer y ya dejemos eso. ¿Cómo
pudiste hacerte una inseminación sin mi consentimiento? Soy tu marido.
Marlene: ¿Y qué esperabas? ¿Que me quedara como una idiota
aguardando a que regresaras de Munich? No querido…
Albert: Quedamos que iríamos juntos a la clínica tras
haberlo hablado. Yo en ningún momento dije que estuviera de acuerdo con esto.
Marlene: Pues lo lamento mi amor pero ya es demasiado tarde.
Estoy embarazada.
Albert: ¿Cómo vas a estar embarazada si apenas te lo
hicieron ayer?
Marlene: Una mujer nota esas cosas, y te digo que estoy
embarazada. En unos meses serás padre, Albert. ¿No te pone feliz la idea? Vamos
a tener un bebé.
Albert: Si pero…
Marlene: No se hable más… Con este hijo nuestro matrimonio
va a arreglarse, el niño nos unirá más y olvidaremos esta crisis que estamos
pasando, ya lo verás. (Le abraza)
Albert: Marlene… hay, hay una cosa que te quiero decir…
Marlene: Ya, Albert, ya… dejemos eso… Tu madre nos está
esperando en el comedor para cenar. No la hagamos esperar más, cariño.
Albert: Es que…
Marlene: Es que nada… vamos… (Tomándole de la mano)
Lo que nuestro protagonista trata de decirle a su mujer es
que ya no la ama pero no se atreve a dar el paso y menos ahora que sabe está
embarazada y que al fin van a tener la familia que ambo estaban deseando desde
hace tiempo.
AL DÍA SIGUIENTE
GRANJA WOLDMAN
INT. / SALA DE ORDEÑO / DÍA
Gerard y Sofie están ordeñando las vacas (de forma mecánica
obviamente). El matrimonio conversa.
Sofie: Ya solo quedan estas diez. ¿Terminas tú sólo? Yo voy a
llevar a Paula a la escuela, se hace tarde y ya debe estar lista.
Gerard: Si, no te preocupes… ve tranquila.
BARNEVELD
INT. / BANCO, DESPACHO / DÍA
Frederick está hablando con el director de la oficina
bancaria donde tienen su cuenta corriente.
Willem: Lo siento Frederick, pero no podemos concederte
otro préstamo.
Frederick: ¿Pero por qué? El que pedimos para la compra del
nuevo tractor está a nombre de mi padre, y ya casi estamos a punto de terminar
de pagarlo.
Willem: Es mucho el dinero que necesitas para tu proyecto.
Quieres comprar 50 vacas más, ampliar los silos, la sala de ordeño…
Frederick: Willem por favor, me voy a casar, necesito
ampliar el negocio si quiero formar una familia. Con lo que tenemos ahora no
nos da para todos, el precio de la leche está muy bajo.
Willem: Precisamente por eso, Albert. Si las cosas te van
mal no podrás hacer frente al préstamo. Lo siento pero no podemos ayudarte.
Frederick: ¿Qué es lo que pasa? Nunca habíamos tenido
problemas con este banco y ahora todo son trabas. ¿Se puede saber por qué me
hacen esto?
Willem: No es nada personal, es que… bueno es algo
confidencial y no puedo darte detalles. Lo lamento, Frederick.
Frederick: ¿Algo confidencial? Ahora mismo me vas a decir de
qué se trata… Somos amigos desde hace años, Willem, no puedes denegarme el
crédito sin una explicación.
Willem: Está bien, te lo diré. Doña Eveline Brunner y su
hijo, los dueños de Quesos Brunner, quieren comprar tres granjas vecinas a la
tuya para montar una muy grande que sería propiedad de esa empresa.
Frederick: ¿Quéee? ¿De qué hablas?
Willem: Dos de los ganaderos han aceptado vender sus
propiedades pues son gente mayor y ya quieren jubilarse. No tienen relevo
generacional tampoco. Si Quesos Brunner consigue la tercera granja, la de los
Texel… te rodearán.
Frederick: ¿Y eso en qué me afecta a mí?
Willem: Doña Eveline quiere absorber varias granjas de la
zona para no tener que comprar la leche y producirla ella misma en una mega
granja de 1200 vacas, Frederick. Si lo consigue, tu granja sería la próxima en
caer.
Frederick: No puede ser… Eso sería la ruina para esta
región. Habemos mucha gente que nos dedicamos a esto. Quiero que mis hijos
vivan en este pueblo, quiero seguir con la tradición de mi familia. Tiene que
haber algo que podamos hacer. El gobierno no puede permitir que esa mujer se
salga con la suya.
Willem: Los Brunner tienen dinero, muchísimo dinero y han
amenazado al banco con retirar sus cuentas si concedemos más préstamos a los ganaderos
de Barneveld. El alcalde también está de su lado. Lo tienen todo a su favor
para montar ese mega proyecto.
Frederick: No me lo puedo creer… ¿Pero que es lo que quiere
esa maldita vieja? ¿Acabar con todos nosotros? Una granja de ese tamaño destruiría
por lo menos a diez familias de la zona.
Willem: Lo sé.
Frederick: Me voy, tengo que hablar con mi padre. Tenemos
que detener esto. Buenos días. (Se va indignado)


Marlene: ¡Johan, espera, Johan! (Va tras su amante)
INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE JOHAN / DÍA
Johan y Marlene se están besando en la oficina de él. Ella
sentada sobre el escritorio, ambos abrazados.
Marlene: No sabes cuanto te extraño, mi amor.
Johan: Y yo a ti preciosa… Albert salió a tomar un café con
Fabián, estamos solitos…
Ambos continúan besándose en el despacho.
INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, PASILLOS / DÍA
Mientras tanto, Albert regresa de la cafetería junto con su
amigo y empleado de la empresa Fabián. Los dos hombres conversan al tiempo en
que caminan por el pasillo.
Albert: Vamos a hablar con Johan, el envío a China tiene que
salir antes de dos semanas. Acaban de llamarme por teléfono para adelantar el
pedido.
Fabián: Entiendo. ¿Y que hay del envío a Estados Unidos? ¿Ya
salió?
Albert: Si, el barco salió de Rotterdam la semana pasada…
En ese momento Albert toca a la puerta del despacho de Johan
y entra sin esperar. Nuestro protagonista descubre a su mujer besándose con
Johan, su socio y supuestamente mejor amigo en la empresa. Albert no puede
creer lo que ve, escuchamos música incidental.
Albert: ¿Se puede sabes que demonios significa esto? ¡Johan,
Marlene!!! (Furioso)
Marlene: Dios mío… (Nerviosa, temerosa)
Johan: Albert, puedo explicarte…
Albert: ¿Qué me vas a explicar, desgraciado, qué? Que mientras
yo trabajo por esta empresa tú te tiras a mi mujer. ¿Verdad? Es un… (Intentando pegarle)
Fabián: ¡No Albert, así no se arreglan las cosas!!
(Sujetando a Albert) Johan, eres un sinvergüenza… Y Marlene...
Johan: Tú no te metas en esto, imbécil, no es asunto tuyo.
Marlene: Albert, mi amor… (Se acerca a su marido, tratando
de abrazarlo)
Albert: ¡No me toques! ¡Zorra que eres una zorra!! Te quiero
fuera de esta empresa y de mi casa ahora mismo, Marlene.
Marlene: Albert, por favor… escúchame… ¡Albert!
Albert: ¡Y tú Johan! Puedes recoger tus cosas, estás
despedido.
Johan: No puedes hacerme esto, yo tengo parte de las
acciones de esta empresa.
Fabián: Tienes un mísero 5 por ciento. No sé que te has
pensado.
Johan: ¡Cierra la boca Fabián! Albert, te juro que esto no
se va a quedar así.
Albert: Demándame si quieres, haz lo que te dé la gana. Y tú
Marlene, hemos terminado. (Se marcha junto con Fabián)
Marlene: ¡Maldición!!! ¡No puedo creer que nos pillara!!! ¡Maldita
sea!!! (Furiosa) ¿Qué vamos a hacer ahora?
Johan: ¿Vamos? Vas… porque yo me largo de esta empresa. (Se
marcha)
Marlene: ¡Johan, espera, Johan! (Va tras su amante)
CONTINUARÁ…
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