lunes, 21 de noviembre de 2016

Capítulo 3

BARNEVELD
CAPÍTULO 3: MALDAD Y AMBICIÓN

Hoy con las actuaciones especiales de:
Eugenio Siller como Willem
Gustavo Pedraza como Fabián






MUNICH, ALEMANIA
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INT. / HOTEL, RESTAURANTE / DÍA

Albert y Giselle conversan mientras almuerzan sentados a una de las mesas.

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Albert: Nuestro vuelo sale a las siete de la tarde, Giselle.

Giselle: OK, en cuanto termine de comer iré a hacer mi maleta, señor Brunner.

Albert: ¿Ahora me vas a llamar de usted? ¿Qué te pasa? Es por lo de ayer. ¿Verdad?

Giselle: No quiero hablar del tema, lo siento.

Albert: Por favor Giselle, tienes que perdonarme, yo no quise incomodarte. Ya te pedí disculpas.

Giselle: Si vamos a trabajar juntos por favor le pido respeto. Soy una mujer viuda y usted es un hombre casado. No debió besarme.

Albert: Entiendo estés molesta pero te prometo no volverá a suceder.

Giselle: Por favor, olvidemos lo que pasó. Ahora sólo tengo ganas de volver a Holanda y estar con mi hija. No debí hacer este viaje…

Albert: No digas eso, siento que las cosas no fueran como tu pensabas pero nunca te faltaría al respeto. Tú me gustas de verdad, Giselle.

Giselle: ¿Y qué hay de su esposa, eh? ¿De Marlene? ¿A poco usted trata de besar a todas sus empleadas o qué? (Enojada) Pues conmigo se equivocó y mucho, yo no soy de esa clase de mujeres. ¿Está claro?

Albert: Lo sé, yo lo siento, ya no sé que hacer para que me perdones.

Giselle: Debería darle vergüenza… Si su esposa se entera de esto…

Albert: Yo ya no amo a Marlene, Giselle. Mi matrimonio hace aguas desde hace tiempo.

Giselle: ¿Y a mí que me cuenta? No me interesa su vida privada ni sus problemas, yo también tengo problemas. ¿Sabe? Mi marido murió en un accidente hace siete meses y todavía no lo he superado. Cada noche pienso en él, tengo una hija para la que tengo que ser padre y madre a la vez. Así que no me venga con historias de su mujer porque no me importan. Bastante tengo ya con mi vida. ¿Entendió?

Albert: Está bien… (Molesto) Ya terminé de comer… Nos vemos más tarde. (Se levanta de su asiento y se marcha)

Giselle: Descarado, me besa y luego quiere que haga como si no pasara nada el muy cínico. Si se pensaba que iba a ser su amante va listo el señor…  Que vaya con su mujercita la estúpida esa de Marlene a contarle sus dramas. Sinvergüenza…

Y es que Giselle está muy molesta, enfadada con Albert, tras el beso que le robo el día anterior en las calles de Munich. La joven siente que su jefe no la respeta como mujer ni como viuda.

BARNEVELD, HOLANDA
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GRANJA WOLDMAN
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INT. / CASA, COCINA / DÍA

Es domingo, toda la familia está reunida a la mesa. Con ellos está también Rebekka, la novia de Frederick.

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Gerard: ¿Entonces cuales son tus planes ahora que te cases con Rebekka, hijo?

Frederick: He pensado que si ella se va a mudar aquí podría trabajar en el negocio pero creo que sería bueno aumentar el rebaño y tal vez contratar un empleado.

Sofie: ¿Aumentar el rebaño? Ay Frederick, si pedimos un préstamo ahora nos vamos a volver a meter en deudas y apenas tu padre está terminando de pagar el tractor que compramos hace cinco años.

Frederick: Por eso mismo, es tiempo de crecer si queremos ser más competitivos. Aumentar la producción. Las naves ganaderas tienen espacio para 50 vacas más, podríamos llegar a 180.

Gerard: Hay que pensar contratar alguien, los tres no podríamos hacerlo.

Rebekka: Yo puedo ayudar con la administración y el ordeño, así todo quedaría en la familia.

Frederick: Rebekka y yo queremos construir una casa aquí en la granja, una nueva para nosotros. Mientras, espero no haya problema con que ella viva aquí.

Sofie: Claro que no hijo. Es normal quieran tener casa propia, bien dice el refrán, el casado casa quiere.

Gerard: Bueno pues vamos a ver como nos organizamos… Lo primero será pedir el préstamo para comprar más ganado y llegar a las 180 vacas.

Frederick: Espero que en un par de años podamos llegar a ese número, ahora rondamos las 130 más o menos.

Rebekka: El precio de leche ha bajado, bueno eso dicen en la fábrica de quesos Brunner.

Sofie: La única solución es recortar gastos y aumentar la producción, Frederick tiene razón, debemos aumentar el rebaño.

Frederick: Mi meta es llegar a las 200 vacas. ¿Qué dices, papá?

Gerard: Sería una buena manera de competir con las granjas vecinas, la mayoría son más pequeñas que la nuestra.

Rebekka: Bueno, cambiando de tema… ¿Qué tal Giselle? ¿Saben algo de ella? Imagino regresa hoy de ese viaje a Munich.

Sofie: Me llamó esta mañana por teléfono, su avión aterrizará esta tarde a última hora. Gerard irá a buscarla al aeropuerto de Amsterdam.

Gerard: ¿Dónde está la niña, Paula? Debería haber bajado a comer ya.

Frederick: Creo que esta jugando en el patio. Iré a llamarla. (Se levanta de su silla y sale de la casa)

EXT. / CAMPOS, CANAL / DÍA
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Paula está jugando a orillas de un canal en los campos de la granja, a cierta distancia de la casa. La niña trata de peinar a una de sus muñecas y habla con ella.

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Paula: ¿Ves Naty? Ahora te ves mucho más guapa… (Sonríe) Te voy a cambiar el vestido, espera…

La pequeña se pone de pie y camina hacia una cesta donde tiene vestidos de muñecas. Pero inesperadamente Paula tropieza con una piedra y se resbala cayendo hacia el canal. Escuchamos música incidental. La niña cae a las aguas, Paula no sabe nadar. La corriente del canal comienza a arrastrarla varios metros a la deriva. La muchacha grita pidiendo ayuda.

Paula: ¡Socorro!!! ¡Ayudaaaa!!! ¡Socorrooo!!!! (Gritando en el agua, chapoteando)

Desde el patio de la casa, Frederick escucha los gritos y sale a la carrera.

Frederick: ¿Paula? ¡Paulaaaa!!!!

El chico ve a su sobrina a lo lejos, en el canal. El agua la arrastra con fuerza.

Frederick: ¡Dios mío!!! ¡Paula!!!

Paula: (En el agua) ¡Ayuda!! ¡Tío Frederick, socorro!!!! ¡Glup!!! ¡Ayudaaa!!!

Frederick: ¡Paulaaa!!!

En ese momento Frederick no lo piensa dos veces y se lanza al canal, intentando nadar hacia la niña. Paula sigue chillando arrastrada por el agua que en breve llegará a desembocar a un río más grande.

Frederick: (En el agua) ¡Ya voy, Paula, aguanta pequeña, aguantaaaa!!!

Paula: ¡Tío Frederick!!! ¡Glup!! (Hundiéndose, sale a flote nuevamente) ¡Ayudaaa!!

Frederick: ¡Aguanta, Paula, aguantaaa, ya llegooo!!!

El chico sigue nadando, la niña trata de no hundirse en el agua pero le es muy difícil, está cansada de chapotear e intentar mantenerse a flote. La fuerza del agua la arrastra hacia el río. Apenas faltan unos metros para que el canal desagüe en él. Paula llora y chilla, desesperada.

Paula: ¡AHHHHH!!!! ¡AHHHHHH!!!!

Frederick: ¡Paulaaaa!!! ¡Paulaaa!!! (Nadando más rápido)

Paula: ¡AHHHHHH!!!

La niña se hunde, escuchamos música incidental.

Frederick: ¡Oh Dios mío!!! ¡Paulaaa! ¡Paulaa!!! (Su tío bucea para buscarla)

Bajo las aguas del canal, Paula se hunde pero en ese momento aparece el espíritu de su padre, Hans, quien logra sacarla a la superficie. La niña vuelve a flotar en el canal. Frederick también regresa arriba para respirar y ve el cuerpo de su sobrina, inerte, flotando en el agua.

Frederick: ¡Paula, Paula!!! (Llegando a nado hasta ella)

Poco después Frederick logra salir del canal con Paula en brazos. La niña no respira.

Frederick: ¡No, Dios mío, nooo!! ¡Paula!!! (Haciéndole masaje en el pecho y reanimación) ¡Vamos pequeña!! ¡Reacciona, respira!! ¡Paula, por favor, no me hagas esto, Paula!!! (Llorando)

Pero la niña no responde, está inerte sobre la hierba, como muerta. Su tío sigue tratando de reanimarla sin éxito. Escuchamos música incidental.

Frederick: ¡Ayuda por favor, ayudaaaa!!! (Gritando desesperado en un prado a orillas del canal)

En el patio de la casa, Gerard y Rebekka escuchan los gritos de Frederick y rápidamente corren hacia el lugar. Ambos llegan muy nerviosos y preocupados.

Gerard: ¿Qué pasó Frederick?

Rebekka: ¡Oh Dios míoooo!!! (Horrorizada viendo a Paula sin conocimiento sobre la hierba)

Gerard: ¡Pediré una ambulancia!!! (Tomando su móvil del pantalón)

Frederick: ¡Vamos Paula, reacciona, pequeña, vamos!!! ¡Vamoooosss!!! (Sigue haciéndole respiración y masaje en el pecho a la niña)

Rebekka: Dios mío… ¿Qué ha pasado, mi amor?  (Llorando, junto a ellos)

Frederick: La niña se cayó al agua, no reacciona, Rebekka. Si le pasa algo mi hermana no me lo perdonará en la vida… (Llorando desconsolado)

Pero mientras todo esto sucede, el alma de Paula está a punto de cruzar el túnel de luz al más allá.  Escuchamos música incidental.

INT. / CASA BRUNNER, SALÓN  / DÍA
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Marlene y su suegra conversan en la sala, mientras ambas se toman un par de tazas de café.

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Eveline: ¿Entonces te hiciste la inseminación sin el permiso de mi hijo? ¿Te volviste loca o qué diablos te pasa, Marlene?

Marlene: Albert me dejó plantada para irse de viaje de empresa con la zafia esa de Giselle. No podía cambiar la cita para otro día así que ya está hecho.

Eveline: No me quiero ni imaginar la cara que va a poner cuando se entere de lo que hiciste. Esas cosas son de dos, no deberías tomar una decisión así tu sola.

Marlene: Mire, Eveline, yo sé que Albert es su hijo y lo adora pero… lo que no voy a hacer es renunciar a ser madre sólo porque el no puede tener hijos.

Eveline: Lo sé pero…

Marlene: Así que le guste o no a Albert, si resulto embarazada con esta inseminación, vamos a ser padres dentro de nueve meses.

Eveline: Albert llega esta noche de Munich, veremos qué opina de tu decisión.

Marlene: Ya lo veremos… (Sonríe astuta)

INT. / TÚNEL DE LUZ / DÍA

Paula camina errante hacia la luz… Una fuerza divina la llama para que cruce a la otra dimensión pero en ese instante la niña se encuentra en el túnel con el espíritu de su padre.

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Hans: No Paula, debes regresar, regresa, regresa ahora…

Paula: ¿Papá? ¿Papi, eres tú? (Sonríe)

Hans: Sí, mi amor. (Sonríe tierno)

Paula: ¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este?

Hans: El umbral del cielo, cariño. Por aquí pasan todas las personas que fallecen.

Paula: Quiero irme contigo papá, llévame contigo, por favor… Te echo mucho de menos… (Llorando)

Hans: No puedes venir conmigo, tu tiempo no ha terminado todavía… Tienes que volver.

Paula: ¿Pero por qué? Yo quiero estar contigo, papá, por favor, llévame al cielo contigo… (Entre lágrimas)

Hans: Lo siento, pequeña, pero no puedo hacerlo. Debes volver, tu mamá te necesita. Vuelve Paula, vuelve… vuelve… vuelve… vuelve… vuelve…

El espíritu de Hans se desvanece en un halo de luz. Paula llora desconsolada.

EXT. / CAMPOS / DÍA
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Junto al canal, sobre la hierba, Paula vuelve en sí, tosiendo el agua. Frederick y Rebekka, sonríen entre lágrimas.

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Frederick: ¡Paula!! ¡Paula estás bien!!! (Sonríe y la abraza)

Rebekka: Por un momento creí que te perdíamos.

Paula: (Tosiendo) Papá… he visto a mi papá…

Frederick: ¿Qué? (Extrañado)

Gerard: La ambulancia está en camino, será mejor que un médico la vea. Dios mío… ¿Pero qué hacías?

Paula: Me… me caí al canal, estaba jugando y tropecé… y…

Rebekka: Menos mal que estás bien, nos has dado un susto de muerte.

Frederick: No podemos contarle nada de esto a Giselle, si se entera… no me quiero ni imaginar.

Paula: No te preocupes tío Frederick, no le diremos nada. ¿Sí? Estoy bien, ya pasó, tranquilos, estoy bien. (Sonríe)

Rebekka: ¿De verdad viste a tu padre, a Hans?

Paula: Sí… ya sé que no me creen pero lo vi… (Sonríe ilusionada) Hay algo después de la muerte, yo lo sé… hay una luz al fondo del túnel. (Emocionada)

Gerard: ¿Una luz, cómo que una luz?

Frederick: Ya, da igual eso papá. Vamos a llevar a la niña a la casa. El médico no tardará en llegar. (Cargando a su sobrina en brazos, todos caminan hacia la granja)

INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO / NOCHE

Marlene está hablando por teléfono con su amante, Johan, el cual está en el salón de su casa, a pocas manzanas de donde viven los Brunner.

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Johan: ¿Le hiciste creer a la vieja que te hicieron una inseminación artificial? Jajaja.

Marlene: Así es, la muy idiota se lo creyó. No se imagina que el padre de mi hijo eres tú. Estoy deseando ver la cara que pone Albert cuando se entere voy a ser madre, mi amor. (Sonríe)

Johan: Algún día nuestro hijo heredará toda la fortuna de los Brunner. ¿Sabes? Tengo un plan que podría resultarnos de mucha ayuda para acelerar ese proceso, preciosa.

Marlene: Soy toda oídos, cariño…

Johan: Cuando nazca el bebé y legalmente sea hijo de Albert, entonces podremos deshacernos de tu esposo y de la vieja para siempre.

Marlene: ¿En qué has pensado? ¿Liquidarlos a los dos? No es tan fácil… alguien podría sospechar.

Johan: No si organizamos todo bien. Podemos simular un accidente donde ambos pierdan la vida. Piénsalo. Podría ser un accidente de coche por ejemplo.

Marlene: Podría ser… pero tenemos que ser muy cuidadosos con el plan.

Johan: De momento dejemos a la naturaleza hacer su trabajo. Cuando nazca el niño, será el momento de actuar.

Marlene: Me muero por ser la dueña y señora de esta casa y de la fábrica… (Sonríe con maldad)

GRANJA WOLDMAN
EXT. / CASA, COCINA / NOCHE

Giselle y su padre llegan a la casa, Gerard había ido a buscarla al aeropuerto. La joven no sabe nada de lo ocurrido ese día con su hija en el canal y todos quieren mantener el secreto.

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Gerard: Bueno pues ya estamos en casa… (Cerrando la puerta tras de sí)

Giselle: ¡Paula, hija! ¡Te extrañé cariño! ¿Cómo estás mi vida? (La abraza y besa en la frente)

Paula: Todo bien mamá… ¿Qué tal tu viaje?

Giselle: Sin más… trabajo… prefiero no hablar de ello. ¿Sí?

Frederick: ¿Te… te pasó algo?

Giselle: No, nada… voy a darme una ducha y cambiarme de ropa. (Se va)

Sofie: Qué rara ha venido de Munich… ¿Habrá pasado algo con su jefe?

Rebekka: Voy  a hablar con ella… (Se marcha tras su cuñada)

INT. / CASA, DORMITORIO DE GISELLE / DÍA

Giselle y su amiga Rebekka conversan junto a la ventana.

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Rebekka: ¿Te besó? ¿Don Albert te besó? No me lo puedo creer.

Giselle: El muy descarado me dijo que yo le gustaba… ¡Y está casado! Es un sinvergüenza, un… no sé como llamarlo ya te lo juro. Vengo negra del viaje, si lo sé no habría ido a Alemania.

Rebekka: Ay amiga… lo siento pero nunca imaginé que… bueno que el señor Brunner se interesaría en ti y menos teniendo la esposita que tiene…

Giselle: Aunque fuera soltero no tendría nada con ese tipo, Rebekka. Hace siete meses que enviudé.

Rebekka: Lo sé pero… mira no te tomes a mal lo que te voy a decir. ¿Ok? Sé que es muy pronto para hablar de esto pero algún día, en el futuro… tendrás que… bueno que comenzar a salir con gente y rehacer tu vida.

Giselle: Ni hablar… No pienso salir con nadie. ¿Qué diría mi hija? ¿Te volviste loca, Rebekka?

Rebekka: Paula algún día crecerá y se irá a vivir su vida, no puedes condenarte a quedarte sola para siempre. Tú también tienes derecho a ser feliz. Mírate al espejo. Eres una mujer joven, guapa, talentosa… Cualquier hombre se moriría por estar contigo.

Giselle: Sentiría que estoy traicionando la memoria de mi marido… (Triste)

Rebekka: Hans querría que fueras feliz, Giselle. Créeme.

Giselle: Lo sé pero…. Necesito tiempo, tiempo… No sé si algún día podre estar con otro hombre que no sea Hans.

Rebekka: Si don Albert se interesó en ti es porque no ama a su esposa. Mira, te voy a hacer una pregunta… Si más adelante, pongamos dentro de un año o así, él se divorciara de la bruja de Marlene y quisiera tener algo contigo… ¿Qué le dirías?

Giselle: Ay Rebekka… no me pongas en esa tesitura por favor te lo pido.

Rebekka: Respóndeme…

Giselle: No lo sé, si te soy sincera, no sé que le diría.

Rebekka: ¿Albert te gusta?

Giselle: ¿Qué tonterías estás diciendo?

Rebekka: Contesta nada más. O te gusta o no te gusta. Físicamente quiero decir. Porque si no te atrae nada de nada, no tienes de qué preocuparte entonces.

Giselle: Bueno… no está mal pero…

Rebekka: ¿No está mal? (Se burla)

Giselle: Bueno sí, es guapo. ¡Es guapísimo el tipo para que negarlo!!

Rebekka: ¿Ves? (Sonríe)

Giselle: Ya, cállate. No quiero pensar en eso ahora…

Rebekka: Piensa lo que te dije… Luego hablamos (Se va cerrando la puerta tras de si)

En su habitación, Giselle habla consigo misma, pensativa.

Giselle: ¿Será que Rebekka tenga razón? Ay no, calla… (Se va al cuarto de baño)

INT. / CASA BRUNNER, DORMITORIO / NOCHE

En el dormitorio conyugal, Albert discute con Marlene.

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Albert: No me cambies de tema, Marlene.

Marlene: Te llevaste a esa estúpida de Giselle a Munich. ¿Qué tienes con ella? ¿Quéee?

Albert: No tengo nada con esa mujer y ya dejemos eso. ¿Cómo pudiste hacerte una inseminación sin mi consentimiento? Soy tu marido. 

Marlene: ¿Y qué esperabas? ¿Que me quedara como una idiota aguardando a que regresaras de Munich? No querido…

Albert: Quedamos que iríamos juntos a la clínica tras haberlo hablado. Yo en ningún momento dije que estuviera de acuerdo con esto.

Marlene: Pues lo lamento mi amor pero ya es demasiado tarde. Estoy embarazada.

Albert: ¿Cómo vas a estar embarazada si apenas te lo hicieron ayer?

Marlene: Una mujer nota esas cosas, y te digo que estoy embarazada. En unos meses serás padre, Albert. ¿No te pone feliz la idea? Vamos a tener un bebé.

Albert: Si pero…

Marlene: No se hable más… Con este hijo nuestro matrimonio va a arreglarse, el niño nos unirá más y olvidaremos esta crisis que estamos pasando, ya lo verás. (Le abraza)

Albert: Marlene… hay, hay una cosa que te quiero decir…

Marlene: Ya, Albert, ya… dejemos eso… Tu madre nos está esperando en el comedor para cenar. No la hagamos esperar más, cariño.

Albert: Es que…

Marlene: Es que nada… vamos… (Tomándole de la mano)

Lo que nuestro protagonista trata de decirle a su mujer es que ya no la ama pero no se atreve a dar el paso y menos ahora que sabe está embarazada y que al fin van a tener la familia que ambo estaban deseando desde hace tiempo.

AL DÍA SIGUIENTE
GRANJA WOLDMAN
INT. / SALA DE ORDEÑO / DÍA
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Gerard y Sofie están ordeñando las vacas (de forma mecánica obviamente). El matrimonio conversa.

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Sofie: Ya solo quedan estas diez. ¿Terminas tú sólo? Yo voy a llevar a Paula a la escuela, se hace tarde y ya debe estar lista.

Gerard: Si, no te preocupes… ve tranquila.

BARNEVELD
INT. / BANCO, DESPACHO / DÍA

Frederick está hablando con el director de la oficina bancaria donde tienen su cuenta corriente. 

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Willem: Lo siento Frederick, pero no podemos concederte otro préstamo.

Frederick: ¿Pero por qué? El que pedimos para la compra del nuevo tractor está a nombre de mi padre, y ya casi estamos a punto de terminar de pagarlo.

Willem: Es mucho el dinero que necesitas para tu proyecto. Quieres comprar 50 vacas más, ampliar los silos, la sala de ordeño…

Frederick: Willem por favor, me voy a casar, necesito ampliar el negocio si quiero formar una familia. Con lo que tenemos ahora no nos da para todos, el precio de la leche está muy bajo.

Willem: Precisamente por eso, Albert. Si las cosas te van mal no podrás hacer frente al préstamo. Lo siento pero no podemos ayudarte.

Frederick: ¿Qué es lo que pasa? Nunca habíamos tenido problemas con este banco y ahora todo son trabas. ¿Se puede saber por qué me hacen esto?

Willem: No es nada personal, es que… bueno es algo confidencial y no puedo darte detalles. Lo lamento, Frederick.

Frederick: ¿Algo confidencial? Ahora mismo me vas a decir de qué se trata… Somos amigos desde hace años, Willem, no puedes denegarme el crédito sin una explicación.

Willem: Está bien, te lo diré. Doña Eveline Brunner y su hijo, los dueños de Quesos Brunner, quieren comprar tres granjas vecinas a la tuya para montar una muy grande que sería propiedad de esa empresa.

Frederick: ¿Quéee? ¿De qué hablas?

Willem: Dos de los ganaderos han aceptado vender sus propiedades pues son gente mayor y ya quieren jubilarse. No tienen relevo generacional tampoco. Si Quesos Brunner consigue la tercera granja, la de los Texel… te rodearán.

Frederick: ¿Y eso en qué me afecta a mí?

Willem: Doña Eveline quiere absorber varias granjas de la zona para no tener que comprar la leche y producirla ella misma en una mega granja de 1200 vacas, Frederick. Si lo consigue, tu granja sería la próxima en caer.

Frederick: No puede ser… Eso sería la ruina para esta región. Habemos mucha gente que nos dedicamos a esto. Quiero que mis hijos vivan en este pueblo, quiero seguir con la tradición de mi familia. Tiene que haber algo que podamos hacer. El gobierno no puede permitir que esa mujer se salga con la suya.

Willem: Los Brunner tienen dinero, muchísimo dinero y han amenazado al banco con retirar sus cuentas si concedemos más préstamos a los ganaderos de Barneveld. El alcalde también está de su lado. Lo tienen todo a su favor para montar ese mega proyecto.

Frederick: No me lo puedo creer… ¿Pero que es lo que quiere esa maldita vieja? ¿Acabar con todos nosotros? Una granja de ese tamaño destruiría por lo menos a diez familias de la zona.

Willem: Lo sé.

Frederick: Me voy, tengo que hablar con mi padre. Tenemos que detener esto. Buenos días. (Se va indignado)


INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, DESPACHO DE JOHAN / DÍA

Johan y Marlene se están besando en la oficina de él. Ella sentada sobre el escritorio, ambos abrazados.

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Marlene: No sabes cuanto te extraño, mi amor.

Johan: Y yo a ti preciosa… Albert salió a tomar un café con Fabián, estamos solitos…

Ambos continúan besándose en el despacho.

INT. / FÁBRICA DE QUESOS BRUNNER, PASILLOS / DÍA

Mientras tanto, Albert regresa de la cafetería junto con su amigo y empleado de la empresa Fabián. Los dos hombres conversan al tiempo en que caminan por el pasillo.

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Albert: Vamos a hablar con Johan, el envío a China tiene que salir antes de dos semanas. Acaban de llamarme por teléfono para adelantar el pedido.

Fabián: Entiendo. ¿Y que hay del envío a Estados Unidos? ¿Ya salió?

Albert: Si, el barco salió de Rotterdam la semana pasada…

En ese momento Albert toca a la puerta del despacho de Johan y entra sin esperar. Nuestro protagonista descubre a su mujer besándose con Johan, su socio y supuestamente mejor amigo en la empresa. Albert no puede creer lo que ve, escuchamos música incidental.

Albert: ¿Se puede sabes que demonios significa esto? ¡Johan, Marlene!!! (Furioso)

Marlene: Dios mío… (Nerviosa, temerosa)

Johan: Albert, puedo explicarte…

Albert: ¿Qué me vas a explicar, desgraciado, qué? Que mientras yo trabajo por esta empresa tú te tiras a mi mujer. ¿Verdad? Es un… (Intentando pegarle)

Fabián: ¡No Albert, así no se arreglan las cosas!! (Sujetando a Albert) Johan, eres un sinvergüenza… Y Marlene...

Johan: Tú no te metas en esto, imbécil, no es asunto tuyo.

Marlene: Albert, mi amor… (Se acerca a su marido, tratando de abrazarlo)

Albert: ¡No me toques! ¡Zorra que eres una zorra!! Te quiero fuera de esta empresa y de mi casa ahora mismo, Marlene.

Marlene: Albert, por favor… escúchame… ¡Albert!

Albert: ¡Y tú Johan! Puedes recoger tus cosas, estás despedido.

Johan: No puedes hacerme esto, yo tengo parte de las acciones de esta empresa.

Fabián: Tienes un mísero 5 por ciento. No sé que te has pensado.

Johan: ¡Cierra la boca Fabián! Albert, te juro que esto no se va a quedar así.

Albert: Demándame si quieres, haz lo que te dé la gana. Y tú Marlene, hemos terminado. (Se marcha junto con Fabián)

Marlene: ¡Maldición!!! ¡No puedo creer que nos pillara!!! ¡Maldita sea!!! (Furiosa) ¿Qué vamos a hacer ahora?

Johan: ¿Vamos? Vas… porque yo me largo de esta empresa. (Se marcha)

Marlene: ¡Johan, espera, Johan! (Va tras su amante)


CONTINUARÁ…

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